ARTÍCULO

Cómo los Japoneses Salvaron la Salsa

Puede que sea extraño, pero junto a los grandes como Celia Cruz, también debemos agradecer a Nora Suzuki por la salsa como la conocemos.

La salsa es uno de los géneros musicales esenciales para cualquier latino. Se le podría considerar uno de los «tres grandes», junto al merengue y la bachata. Sin embargo, muchos no podrán creer que hubo un tiempo en el que la salsa estaba «por el piso», según el manager de Héctor Lavoe y Willie Colón. Y la parte más insólita fue que el resurgimiento de esta música tan llena de sazón se debe en parte a una orquesta japonesa que no hablaba el español. 

Hace poco más de treinta años, la llegada del merengue a los barrios de Nueva York hizo que a la población latina de la Gran Manzana se les pareciera olvidar los timbales de Tito Puentes o a las Fania All-Star. Y fue bajo ese contexto que coincidió la Orquesta de la Luz con Richie Bonilla para que, en vez de bailar una bachata en Fukuoka, los neoyorquinos disfrutaran de una Salsa Caliente de Japón.

Las Hermanas Sol y Luz

Para comprender bien los orígenes de la Orquesta de la Luz, hay que remontarnos hasta antes de la existencia de la salsa, a principios del siglo pasado. Fue por aquellos tiempos que Japón, un país históricamente aislacionista, empezó a tumbar sus barreras culturales y permitió un intercambio no solo comercial, sino de costumbres y tradiciones. Alrededor de la década de 1940, entran al país del sol naciente géneros musicales de toda Latinoamérica.

Uno de los primeros fue el tango, que llegó a las costas niponas gracias a los marineros argentinos. De hecho, la Orquesta Típica de Tokio interpretaba las melancólicas canciones de la costa de plata con las voces de mujeres vistiendo kimonos. Destaca dentro de esta agrupación Ranko Fujisawa, que se volvió la cantante más famosa del tango japonés, llegando a recorrer Argentina y Colombia con su orquesta.

Por otro lado, los empresarios europeos y estadounidenses fueron los responsables de pegar El Manicero de Moisés Simons en Japón. También se popularizó la banda Los Turpiales, cuyos bossa nova, boleros y música cubana inspiró a los Tokyo Cuban Boys a explorar los géneros latinos. Esta última agrupación llegó a colaborar con Álvaro Ríos, cantante colombiano de Los Turpiales, en varias grabaciones.

Es así como se pavimentó el camino para algunos de los más reconocidos representantes de la salsa para hacer conciertos en Japón. En 1973 se presentó Tito Puentes, quien tuvo un profesor de conducción japonés en Juilliard; y en 1976, Fania All-Stars. A este último concierto fue «Pecker» Hashida y dos años después funda la Orquesta del Sol, la primera agrupación de salsa en Japón.

Por esos tiempos, Nora Suzuki estaba una banda de R&B llamado Atom con su amigo percusionista, Gen Ogimi. Gen amaba la salsa, e introdujo a Nora a muchos artistas del género, entre ellos la Orquesta del Sol. La pasión de los amigos llevó a que intentaran convencer al resto de los integrantes de Atom de tocar salda, pero el grupo se separó al poco tiempo. 

«Gen quería crear un nuevo grupo de salsa conmigo, así que en 1984 fundamos la Orquesta De La Luz. Gen y yo escogimos ese nombre porque ya existía la Orquesta del Sol. Fue como un nombre de hermanos, sol y luz«, cuenta Suzuki a BBC Mundo para un artículo conmemorando los 30 años de su gran breakout. Y es así como los amigos de 21 años empezaron la agrupación que seis años después ayudaría a revivir el género que los inspiró. Entre los primeros miembros de esta orquesta están:

  • Nora Suzuki: Cantante.
  • Gen Ogimi: Percusión.
  • Carlos Kanno: Percusión.
  • Genichi Egawa: Timbales.
  • Gen Date: Congas.
  • Jiroshi Sawada: Bajo.
  • Satoru Shoinoya: Piano.
  • Shiro Sasaki: Trompeta.
  • Tatsuya Shimogami: Trompetas.
  • Yoshihito Fukumoto: Trompetas.
  • Jideaki Nakaji: Trombón.
  • Taisei Aoki: Trombón.
Una Aventura en la Gran Manzana

Al comienzo, la Orquesta de la Luz no era más que lo que hoy llamaríamos una banda de covers, aunque puede que lo que ellos hicieron sea más difícil que componer una canción. Después de todo, reproducían por puro oído una música cuya letra no podían entender. Al comienzo, a Nora le ayudaba el hecho de que el español y el japonés tienen fonéticas relativamente similares (a diferencia de por ejemplo el inglés, cuyas vocales se pronuncian distinto a su contraparte en español).

Pero con el tiempo, y cursos gratuitos de español, Nora fue componiendo canciones propias para la orquesta. Muchas veces la letra la escribía primero en inglés, idioma que dominaba más tras años de cantar en él con Atom, para después traducirla con un diccionario al español. Es así como tras tres años de trayectoria, Nora decide que el próximo paso de la Orquesta de la Luz debía ser tocar en Nueva York. Después de todo, ahí convergían las grandes mentes de la salsa.

Nora había ahorrado algo de dinero de los conciertos de la orquesta en Japón, con lo que se fue a la Gran Manzana en búsqueda de un manager que la pudiera ayudar a organizar una gira en la ciudad. Con este propósito, se llevó un casete con dos canciones: Cúcala de Celia Cruz y Salsa Caliente de Japón, compuesta por la misma Suzuki. Tras llamar a varios agentes en Nueva York y recorrer múltiples calles de la ciudad estadounidense, Nora consiguió una cita con un «agente latino alto, muy alto» según recuerda en la entrevista con BBC.

Este era nada más y nada menos que Richie Bonilla, responsable de catapultar las carreras de Willie Colón y Héctor Lavoe. Bonilla quedó impresionado al oír el casete y ver las fotos de la Orquesta de la Luz. Escuchó también los deseos de Nora de tocar junto a su agrupación en aquella ciudad por donde había pasado maestros salseros como Cheo Feliciano o Rubén Blades. Richie le prometió a la joven japonesa que haría que la orquesta tocara en Nueva York, con la única condición de que los miembros pagaran sus pasajes.

Durante casi dos años llevaron a cabo un proyecto de dos frentes. Por un lado, la Orquesta de la Luz debía seguir teniendo éxito en Japón para ahorrar lo suficiente para pagar aunque sea la ida y estadía en los Estados Unidos. Por el otro, Richie iba de club en club reproduciendo el casete que le había dejado Nora, buscando sitios donde pudiera tocar la banda «importada». Sorprendentemente, el problema con el que se encontró el agente fue que la Orquesta de la Luz era demasiado buena.

«La música era tan buena, que nadie creía que fueran japoneses. Creían que eran puertorriqueños viviendo en Japón, así que Nora tuvo que mandar un video», dice Bonilla a la BBC. La curiosidad de los neoyorquinos le permitió a Richie garantizarle seis presentaciones a la Orquesta de la Luz, quienes acababan de ahorrar cerca de dos mil dólares (alrededor de cinco mil, ajustados a la inflación).

La primera gira de la Orquesta de la Luz se dio en 1989, y el último concierto de esta ocurrió en el emblemático Palladium Ballroom, donde había tocado el Rey de los Timbales. «Cuando vinieron, la salsa estaba por el piso, a causa del merengue. Pero cuando La Luz apareció en escena, todo el mundo quería verlos. Llenaban todo. Ellos ayudaron a traer de vuelta a la salsa con fuerza«, según el mismo Bonilla.

Fue esta cualidad magnética que tenía la orquesta la que llamó la atención de Ralph Mercado, fundador del sello discográfico RMM, y promotor de Celia Cruz. Él ya había escuchado de la Orquesta de la Luz, y fue a verlos en el Palladium. Aquí, les ofreció un contrato a la agrupación, sorprendido que aún no hubieran sacado un disco. El problema es que ya la banda había organizado su regreso a Japón, tras acabar con sus fondos para la gira. Sin embargo, esto no detuvo a Mercado de hacer que la Orquesta de la Luz sacara su primer disco bajo RMM.

"De la Luz" pa'l Mundo

La respuesta para «Ralphie» era sencilla: «que alguien los grabe en Japón y yo los distribuyo». Así fue como Sergio George se devuelve con la Orquesta de la Luz para producir su primer disco. La agrupación debuta el 21 de junio de 1990 con su álbum De la Luz. El último cuatrimestre de ese año se la pasaron cementándose como una de las grandes bandas de salsa del mundo. 

Durante septiembre, tuvieron 18 conciertos en los que presentaron el que ya se había convertido en un disco de oro en Nueva York, Boston, Miami y Puerto Rico. En octubre ya estaban distribuyendo De la Luz por Latinoamérica y para noviembre el disco encabezó la lista Billboard de música latina. Allí se mantuvieron por once semanas consecutivas.

En febrero de 1991 el álbum debutó en España. Marzo, ganaron «Mejor Álbum del Año» en los Premios ACE. Abril, visitaron México, Puerto Rico, Perú, Colombia, Venezuela, Panamá, Ecuador, Chile, Costa Rica, Guyana Francesa, Martinica, Aruba y Curaçao. El 21 de junio sacaron su segundo álbum: Salsa No Tiene Fronteras. 

Si les parece que la primera mitad de 1991 fue movida para la Orquesta de la Luz, no tienen ni idea de lo que les deparaba agosto en específico. En ese mes tuvieron 21 conciertos en Estados Unidos, España y Latinoamérica, pero ninguno como el del 31 de agosto de 1991. Ese día se presentaron bajo el XVI Festival de la Salsa de Nueva York.

«Es el concierto más grande que hemos tenido», dijo Nora Suzuki a BBC. Frente a miles de personas, en el Madison Square Garden, salió el Grupo Niche, El Gran Combo, Bobby Cruz y Oscar D’León. Para cerrar, la Orquesta de la Luz interpretó un medley de Salsa Caliente de Japón y Descarga de la Luz. El momento cumbre del concierto fue sin duda al final de la presentación de la orquesta, cuando salió el Rey de los Timbales y el Faraón de la Salsa a acompañar a los artistas japoneses. Acá les dejo el video de la presentación entera.

Entre 1992 y 1995 sacaron cinco álbumes más: Somos Diferentes, Historia De La Luz, La Aventura, Feliz Christmas y Sabor De La Luz. Hicieron tour por toda América y Europa, y también una gira doméstica en Japón. Fueron tan conocidos que en 1993 ganaron una Medalla de la Paz de las Naciones Unidas, por ser puente de dos culturas de polos opuestos del mundo.

En 1994 ocurrió el que se convertiría en «uno de los mejores recuerdos de su carrera», según Nora Suzuki. Durante el Segundo Festival de la Salsa en el Teatro Universal, la Orquesta de la Luz tocó junto a Celia Cruz. Ahí se podría decir que se «cerró el círculo», pues estaban tocando con la cantante a la que le hicieron cover para vender su orquesta. Acá les dejó un extracto de un reportaje que pudo rescatar el usuario de TikTok @celiacruzporsiempre.

Lastimosamente, la Orquesta de la Luz se disolvió en 1997, porque los integrantes quisieron desarrollar sus carreras como solista. Sin embargo, este no sería el fin de la agrupación. Pero primero, un extracto de Celia Cruz y Nora Suzuki cantando juntas.

El Renacer de la Luz

Cinco años después de su separación, en 2002, la Orquesta de la Luz resurgió de las cenizas. Durante esa época que cada uno estaba explorando sus propias carreras musicales, la agrupación se reencontró para dos álbumes: Final Concert ¡Adiós Amigos! en 1998 y The Best of Orquesta de la Luz en 2000. Cuando Nora decidió retomar la banda que se robó el corazón de los latinos en todo el mundo, lo hizo con un nuevo grupo de artistas para llevar a cabo una labor que consideraba vital para su tierra natal. La nueva orquesta incluía a:

  • Nora Suzuki: Vocalista líder.
  • Yin: Vocalista y coros.
  • Takaya Saito: Piano.
  • Kasutoshi Shibuya: Bajo.
  • Yoshiro Suzuki: Bongo.
  • Yin Miyamoto: Congas.
  • Guenta: Timbales.
  • Isao Sakuma: Trompeta.
  • Yasushi Gotanda: Trompeta.
  • Daisuke Maeda: Trombón.
  • Hitoshi Aikawa: Trombón

Desde entonces han sacado seis álbumes más: ¡Banzayyy! en 2004, Arcoíris en 2005, Let’s Salsa!!: The Best Salsa Dance Collection en 2007, ¡Caliente! en 2008, Ron Viejo en 2009 y ¡Gracias Salseros! en 2019. En 2024, la Orquesta de la Luz colaboró con Tony y Mimy Succar para hacer una versión salsa de Sukiyaki, un clásico japonés de los años 1960. Los Succar también han aparecido como invitados en las giras y presentaciones de la Orquesta en los últimos años, y viceversa.

¿Y cuál es el plan con el que Nora revivió la Orquesta de la Luz? «Latinizar Japón». Creo que lo mejor es dejar que las mismas palabras de Suzuki sean las que expliquen este propósito. Por último y para despedir este artículo, les dejo el Instagram de Nora Suzuki donde actualiza sobre los próximos toques de la orquesta. Y si el hecho de que unos marineros argentinos llevando el tango a Japón les parece un «efecto mariposa» increíble, te recomiendo Cómo el café nos trajo la Ilustración.

[Latinizar Japón] es una forma atractiva de decir que queremos promover la salsa en Japón. Quiero que sean más optimistas. Creo que yo también era así. Pensaba mucho. Estoy más latinizada que antes. Soy más feliz ahora. Cuando toco, el público está sonriendo, bailando, olvida las cosas tristes, siente la música y disfruta. Es por eso que no dejo de cantar salsa. Amo la salsa. Siempre me ha producido felicidad.

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