ARTÍCULO

Fausto, el infame Pacto con el Diablo

El origen detrás del "trato fáustico", esta leyenda se convirtió en el precursor de las consecuencias de un pacto con el Diablo en la literatura y películas.

Probablemente hayas oído la expresión de un «trato fáustico», y puede que te suene el nombre de Mefistófeles, o Mefisto; pero tal vez no conoces la leyenda Alemana que precede hasta al monstruo de Frankenstein. Esta «protohistoria» ha servido por más de cinco siglos como el esquema para quien quiera contar la historia de, generalmente, un prodigio que hace alguna especie de trato con el mal absoluto, dándole placer momentáneo, pero perdición a largo plazo.

De hecho, si buscas en internet «literatura y películas basadas en Fausto» te saldrá una larga lista de obras que en un principio puede que no parezca relacionada con el «mago» que le vendió su alma al Diablo. El detalle es que, similar a Romeo y Julieta o la Odisea, este trabajo de ficción histórica fue el predecesor de las historias con un pacto con el Diablo, como concepto. Y digo ficción histórica porque se han ubicado a dos o tres personas como el verdadero Dr. Fausto.

La Leyenda del Dr. Fausto

 

Portada de «Historia von D. Johann Fausten»

Si has oído del nombre de Fausto, lo más seguro es que sea por el epónimo drama del escritor alemán Goethe, publicado en dos partes; una en 1808 y la otra póstuma en 1832, pocos meses después de su muerte. Sin embargo, el primer Faustbuch (libro de Fausto) fue el «Historia von D. Johann Fausten», publicado en 1587.  Aquí se relatan historias de los más famosos magos de la Edad Media, entre ellos Merlín y Alberto Magno, y se las atribuye a Fausto: un mago todopoderoso que con su leal demonio Mefistófeles es capaz de producir auténticos milagros.

Este libro se tradujo al inglés alrededor de 1592, donde llegó a manos del poeta y escritor británico Christopher Marlowe e inspiró su drama «La Trágica Historia del Doctor Fausto». Fue aquí donde entró verdaderamente la parte teatral donde Fausto adquiere sus poderes a través de un trato con el Diablo, quien le deja a un demonio inferior llamado Mefistófeles para que le cumpla cualquier deseo y conocimiento a cambio de su alma. 

Esta obra volvió a entrar a Alemania a través del teatro de marionetas, curiosamente, pues la historia tenía ciertos rasgos cómicos. Sin embargo, con el tiempo estos se fueron perdiendo y en el siglo XVIII se escribió el «Faustbuch des Christlich Meynenden». En esta versión de la historia ya estaban presente muchos de los elementos que se volverían famosos de la leyenda, pero aún había algunas diferencias con el Fausto de Goethe.

«Faust and Mephistopheles» de Anton Kaulbach.

Aquí, Johann Faust es hijo de un campesino que a lo largo de su vida estudia teología, medicina, astrología y «otras artes mágicas». Llega al punto de adquirir todos los conocimientos de este mundo, y en una búsqueda de lo que está más allá, conjura al Diablo. Este se le aparece en forma de un fraile que se hace llamar Mefistófeles y le ofrece 24 años de su servicio a cambio de su alma.

Con un sirviente y un perro que le regala el demonio, Fausto procede a vivir la vida en grande, viviendo los mejores placeres y satisfaciendo sus deseos carnales e intelectuales. Tras recorrerse el mundo en 16 años y conocer al Papa, Sultán y Káiser, Fausto se arrepintió de su contrato y quiso anularlo, pero el Diablo lo apaciguó conjurando a Helena de Troya, con la cual Fausto tiene un hijo. 

La noche antes de que se cumplan los 24 años, Satanás se le aparece a Fausto para advertirle de su muerte. En su último día, Fausto reunió a sus amigos y seguidores y se la pasó en una especie de «última cena» advirtiéndoles de no perder su alma en búsqueda del placer terrestre. Esa noche, lo único que oyeron de su cuarto fueron gritos aterradores, que se fueron silenciando lentamente. Cuando pudieron entrar a la habitación, la encontraron completamente manchada en sangre, con los sesos y ojos de Fausto regados por el piso, su cuerpo yacía más allá de la ventana, en una pila de estiércol. 

La versión de Fausto de Goethe de 1876.

Se supone que esta es la versión de la historia es la que lee Goethe, y en la que se inspira para escribir su drama en dos partes. Sin embargo, el escritor alemán decidió ver la búsqueda de conocimiento de Fausto como una aspiración noble, por lo que busca redimir el alma del pobre condenado al final de su interpretación.

Al adaptarlo en dos partes, se pudo enfocar en dos caras de la leyenda de Fausto: la corrupción y la redención. En la primera parte, Mefistófeles, que en esta versión es uno de los múltiples nombres que usa Satanás, hace una apuesta con Dios para ver si puede tentar a su humano favorito, Fausto, para alejarlo del camino justo. Después se le aparece al erudito en su estudio, ofreciéndole servirle en vida y que Fausto le sirviera en el más allá. 

«Fausto en su estudio» de Ary Scheffer.

La oferta era verdaderamente tentadora: sabiduría eterna, la capacidad de curar cualquier aflicción y hasta una vida que superaría los 100 años. Sin embargo, Fausto no era ningún tonto, y decidió decirle a Mefistófeles que le entregaría su alma en el momento que se sienta en un momento transcendental en el que quiera vivir para siempre. El demonio acepta y hace al estudioso firmar el contrato con su propia sangre. 

Tras un par de meses disfrutando su nueva vida, Fausto conoce a una bella joven llamada Margaret (apodada Gretchen) y se enamora a primera vista. Mefistófeles lo convence de poder seducirla con joyas preciosas, pero la chica teme que su madre encuentre a Fausto en su cuarto si lo deja pasar. El Diablo hace que Gretchen le dé una pócima del sueño a su madre para que ella y Fausto pudieran consumar su amor. La madre de Gretchen muere a causa de la poción y la joven queda embarazada del erudito. 

«Marguerite (Gretchen) saliendo de la Iglesia» de Ary Scheffer

El hermano de Gretchen vuelve de la guerra, furioso por la muerte de su madre y los actos inmorales de su hermanita, y jura acabar con el hombre que la corrompió. En un duelo a muerte entre Fausto y el hermano de Gretchen, este último cae a manos de las triquiñuelas de Mefistófeles. Fausto sale corriendo aterrado por sus acciones y Gretchen trata de confortar a su hermano en sus últimos momentos en esta vida, pero él la maldice al Infierno por sus acciones. 

Meses después de este incidente, el demonio le avisa a Fausto que Gretchen ahogó a su hijo y será ejecutada por esto. El ahora mago maldice a su servidor por no contarle antes y fue a visitar a la amada que abandonó a su celda, ofreciéndole libertad si esta aceptaba el apoyo de Mefistófeles. Esta lo renuncia, y llora a los cielos por su salvación. Fausto y su demonio huyen de la prisión mientras que voces del Cielo exclaman que Gretchen será salvada, dándole fin a la primera parte.

Goethe tardó 23 años en terminar la segunda parte, y un año después de completar el escrito, falleció. La obra terminó siendo publicada póstumamente meses después en 1832. A diferencia de la primera, esta parte deja atrás el alma de Fausto durante los primeros cuatro de cinco actos, evidentemente esta ya le pertenecía al Diablo. Aquí, Fausto simplemente sirve como el vehículo para una serie de comentarios de fenómenos sociales como la historia, la psicología y la filosofía. 

Las trágicas aventuras del erudito lo llevan a conocer al Emperador, crear un homúnculo en un frasco y hasta viajar al Inframundo de la mitología griega. Esto último lo hace tras invocar la imagen de las almas de Helena de Troya y su amante Paris y enamorarse de la «belleza que ocasionó una guerra». Fausto logra sacar el alma de Helena del Inframundo y tienen un hijo capaz de volar, Euforión (nombre que comparte con el mitológico hijo de Aquiles y Helena). 

«Fausto en las montañas» de Carl Gustav Carus.

Lastimosamente, Euforión cae de su vuelo un día y fallece, lo que lleva a Helena a desaparecer deprimida devuelta al Inframundo. En los meses siguiente a esta perdida, Fausto contempla como una nube se separa en dos. Una de las partes se vuelve Gretchen y vuela hacia el cielo, mientras que en la otra ve la imagen de Helen.  

Fausto decide que debía dedicar su vida a «dominar el mar con represas y puentes». Casualmente, el Emperador entra en guerra con otro imperio y el mago decide brindarle su apoyo invocando a los Tres Hombre Valientes de David, de la Biblia. Agradecido con su victoria, el Emperador recompensa a Fausto con un distrito frente al mar.

En el último de los cinco actos, se muestra a Fausto como el líder de una próspera comunidad, que extiende sus edificaciones a lo largo del distrito, a excepción de dos pequeñas chozas de una pareja de ancianos. Fausto le dice a Mefistófeles que los convenza de vender sus chozas para que le construyan unas casas, pero estos se rehusaron y el demonio asesinó a la pareja.

Arrepentido por la constante corrupción de sus buenas intenciones, Fausto queda ciego. Decidió contarles sus planes para mejorar la vida de sus gobernados y en ese momento se dio cuenta de que le gustaría vivir para siempre para servir a los demás. Mefistófeles había ganado la apuesta, y Fausto muere al instante. Sin embargo, un coro de ángeles descienden del cielo, espantando al Diablo.

Mefistófeles le ganó la apuesta a Fausto, pero no a Dios. A pesar de sus errores, Fausto se mantuvo en el camino noble. Al alma del erudito lo recibe la Virgen María, junto a otras cuatro mujeres sagradas. Una de estas fue el alma de Gretchen, quien abogó por Fausto, viendo más allá de las triquiñuelas de Mefistófeles.

El (¿o los?) Fausto Histórico

Habiendo leído la leyenda en su interpretación más famosa históricamente, puede que te cueste creer que estos cuentos hayan salido de la vida de un científico real. Y bueno, la verdad es que al comienzo tampoco se sabía si el primer Faustbuch relataba los hechos de una persona o simplemente era una obra más de ficción.

De hecho, la primera figura que se asoció con el Dr. Fausto fue Johann Fust, un impresor alemán de alrededor de 1450. Decir que es un impresor alemán es poco, porque es el compañero de negocios de Johannes Gutenberg y a ambos se les considera los padres de la imprenta. 

La idea es que los cuentos del Dr. Fausto como un mago y servidor del demonio provienen de un rumor que se creó entre franceses cuando se empezaron a introducir las Biblias de Gutenberg. El tema es que Fust había vendido 50 Biblias en París y era inconcebible para la gente de la época que pudiera copiarlas tan rápido a mano. Por ende, debía tener un pacto con el Diablo. 

Fust llegó a ser encarcelado por el uso de «artes oscuras». Sin embargo, al tiempo lo soltaron cuando logró demostrar que estaba llevando un negocio con una invención que le permitía imprimir esa cantidad de Biblias en tan poco tiempo.

Los historiadores en la actualidad piensan que estos rumores no fueron más que la exageración de los impresores parisinos que no querían perder su negocio ante la entrada de los Alemanes. En 1683 salió el teólogo alemán Johann Georg Neumann con el descubrimiento de un supuesto alquimista llamado Faustus… o dos…

Praxis Magia Faustiana, uno de los múltiples libros de magia oscura que se le atribuye a Faustus.

Verán, hay dos posibles nombres para Faustus (Georg o Johann), dos posibles fechas de nacimiento (1466 o 1480) y dos posibles lugares de nacimiento (Knittlingen o Heidelberg, dos pueblos del sur de Alemania). Es por eso que hay muchos historiadores que creen que existieron dos alquimistas llamado Faustus en Alemania: Georg Faustus, que estuvo activo entre 1505 y 1515; y Johann Faustus, alrededor de 1530.

En cualquier caso, hay relatos verificables de un personaje llamado Faustus, que recorrió todo el sur de Alemania haciendo de filósofo, médico, mago, astrólogo y alquimista. Muchos decían que era un nigromante, y que se paseaba diciendo que podía replicar fácilmente los milagros de Cristo. 

Se supone que mantuvo una posición de profesor, donde sodomizó a sus estudiantes hombres. Por esto se le prohibió la entrada en múltiples ciudades, como Ingolstadt o Núremberg. Murió en 1540 o 41, en lo que se cree fue un experimento alquímico fallido. La gente de la época encontró su cuerpo mutilado, lo que asociaron al cobro de una deuda por Satanás.

El Verdadero Mefistófeles

El mensaje original del mito de Fausto era, similares a la novela de Frankenstein, sobre los peligros de tratar de abandonar los estudios de este mundo para jugar con las Fuerzas Superiores. Pero con la adaptación de Goethe se empezó a ver al Dr. Fausto como una pobre alma que en la búsqueda de un objetivo, compromete sus valores y se vuelve indudablemente malvado.

Desde las tarjetas de crédito hasta la comida rápida, todos cometemos una serie de decisiones fáusticas al día: gratificación a corto plazo a cambio de problemas a largo plazo. Sin embargo, no se usa la figura de Mefistófeles si no se habla de un mal absoluto. Dentro de poco les mencionaré las adaptaciones de este demonio en la cultura popular, pero creo que no hay mejor interpretación moderna (al menos en comparación a la leyenda original) del pacto de Fausto que la de la novela de 1936 y película de 1981, Mefisto.

Esta versión de la historia sigue a Hendrik Höfgen, un actor del Teatro de Artistas de Hamburgo en mediados de 1920. En una taberna conoce a Juliette Martins, una artista de madre africana que le enseñó a Höfgen a bailar y tuvo una noche de romance con él. Sin embargo, Höfgen se termina casando con una compañera de teatro.

Los años siguientes estuvieron llenos de altibajos: Höfgen se divorcia después de que su esposa se escapara con un escritor y abandona el Teatro de Artistas al pelearse con uno de sus amigos y compañeros de la directiva. Sin embargo, una actriz con la que tenía historia, Dora Martin, le consiguió un rol importante en Teatro Estatal de Berlín. Su carrera se catapulta, empieza a ganar el triple de lo que hacía en Hamburgo y le consigue una habitación a Juliette en la capital.

En 1932 deciden hacer Fausto, en conmemoración a los 100 años de la muerte de Goethe, y a Höfgen le toca el papel de Mefistófeles. La presentación les va de maravilla, lo que le da la oportunidad de filmar una película en Madrid. Al año siguiente Hitler llega al poder y los nazis meten a Höfgen y todos sus compañeros actores en su lista negra de conspiradores comunistas.

Höfgen prefiere viajar a París, y tratar de utilizar sus contactos en Alemania para recibir un perdón del régimen. Sin embargo, Dora tuvo que migrar a América, lo que retrasó los intentos de Höfgen. Al final, otra compañera actriz logró hablar con la esposa del Primer Ministro (Ministerpräsident) de Prusia, Lotte Lindenthal. Tras oír de las obras que había montado Höfgen, Lotte le interesa tenerlo de compañero en el Teatro de Berlín.

Höfgen pudo volver a su puesto, pero lo hizo volviéndose amigo de los Nazis. Fausto vuelve a aparecer en la lista de producciones del teatro y a Höfgen le vuelve a tocar Mefistófeles. Es aquí donde se da cuenta de que está encarnando al personaje equivocado, pues se convirtió en el mismo doctor que le vendió su alma al Diablo.

El actor intentó justificar su pacto con Mefistófeles sacando a un antiguo compañero de Hamburgo de un campo de concentración. También trató de sacar a Juliette de Alemania, sabiendo lo que harían con ella si se enteraban de su relación. Juliette se negó huir del país, y Höfgen solo pudo ver como la arrestaban. Posteriormente, logró hacer que la llevaran a París, y la mantuvo económicamente.

Logró agraciarse tanto de los nazis, que el Ministerpräsident lo quiso poner como director del Teatro de Berlín. Aunque el Ministro de Propaganda se opuso, al final cedió. El problema vino cuando el antiguo director, Cäsar von Muck, se muda a París por un tiempo y se entera de Juliette. Como venganza a quien le quitó su puesto, esparce rumores del paradero de la amante negra de Höfgen.

El mismo Führer manda a llamar a Höfgen, pero este niega cualquier relación con Juliette y se desentiende por completo de lo que los nazis le puedan hacer. Se casa de nuevo con su exesposa para silenciar los rumores de su amor con una negra y compra una villa lejos de la capital. El compañero que había sacado del campo de concentración se da cuenta de que Höfgen solo vive por la fama, vuelve a los círculos revolucionarios y es atrapado y ejecutado.

El final de la obra se da cuando Höfgen hace el papel de Hamlet en la obra epónima. Pensando en el destino de su mejor amigo y de su único amor, no es capaz de actuar a la mejor de sus habilidades. A pesar de esto, todo el mundo aplaude, no por el talento de Höfgen, sino por su posición política.

Höfgen se volvió Fausto por completo: lo tiene absolutamente todo: fama, dinero, poder y hasta una familia; pero abandonó por completo sus valores y se alió con el grupo más nefasto de la historia. Perdió absolutamente todo lo que de verdad le importaba, pensando que podía hacer un pacto con el Diablo y seguir siendo el bueno.

Como cualquier obra que se centra en este periodo tan oscuro de la historia, Mefisto puede llegar a tocar unos temas bastantes pesados. Pero como el twist de la obra de teatro musical Cabaret, estas escenas no son impacto por impactar; muestran una realidad de la historia de como un grupo se aprovechó del disgusto colectivo del público para cometer una de las mayores atrocidades de la humanidad. 

Como dijo el filósofo español George Santayana, «aquellos que no recuerdan la historia están condenados a repetirla» (Definitivamente no digo esto después de hablar de los nazis en relación con lo que hizo cierto multimillonario en cadena nacional en EE. UU., para nada…). Y el mismo Kierkegaard dijo que «cada época histórica tendrá su propio Fausto». Y mantengo que no hay mejor representación de lo que es un pacto fáustico que lo que hizo Höfgen en Mefisto.

En la Cultura Popular

Como ya he mencionado, la leyenda del Dr. Fausto y su pacto con Mefistófeles ha servido como la «protohistoria» de famoso cliché de un pacto con el Diablo. Podría estar aquí por día contándoles todas las obras con giros fáusticos, pero les dejo cinco historias o personajes inspirados en este mito medieval que puede que conozcan, como puede que no. Aparte, los invito a leer nuestro artículo de otra figura histórica que se volvió un mito años tras su muerte: Vlad, el Empalador.

Hellblazer: Dangerous Habits
En esta historia de la famosa serie de comics de DC que sigue al detective paranormal John Constantine, este está a punto de morir de cáncer de pulmón. Para el final de este "storyline", Constantine le vende su alma a tres demonios distintos, que en vez de pelearse entre ellos o ceder el alma de John, prefieren curarlo del cáncer.
Faust: Love of the Damned (2000)
Esta película española del director estadounidense Brian Yuzna está basada en un cómic. Aquí un hombre llamado John Jaspers hace un pacto con el demonio M. para vengar la muerte de su esposa a manos de unos pandilleros. Este le da unas garras de acero y le hace perder la memoria cuando se transforma en demonio.
Mephisto (Marvel Comics)
Mephisto es uno de los personajes más famosos e influénciales en el multiverso de cómics de Marvel. Desde darle sus poderes a Ghost Rider hasta la infame historia de Spider-Man donde el héroe borra todo rastro de su relación con MJ para recobrar su identidad secreta.
Nacht Faust
En el anime Black Clover, el vice capitán de los Toros Negros es un noble de la Casa Faust, que se especializan en la magia de demonios. Nacht en particular es un poderoso huésped demoniaco, con cuatro familiares que usa en combate transformándolos en armas o armaduras.
La Casita del Horror IV
Y como todo en esta vida, salió en un episodio de Los Simpsons. En este especial de Halloween, uno de los segmentos trata de Homero vendiéndole su alma al Diablo (que por algún motivo es Flanders) por una dona.

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