Muchos consideran que la inspiración del escritor irlandés Bram Stoker para el Conde Drácula fue Erzsébet Báthory, una condesa de Transilvania que fue acusada de bañarse en la sangre de vírgenes para mantener su juventud y la encerraron en su castillo hasta que murió. Por otro lado, es comúnmente conocido que se inspiró en Vlad el Empalador, después de todo, su nombre es Vlad Drácula. Sin embargo, Stoker nunca menciona a ninguna de las dos figuras. Las notas del autor explica que encontró «Drácula» en una biblioteca pública de Whitby, pueblo en el que se inspiró para que lo plagara el vampiro de su novela, pensando que significaba «diablo» en rumano.
Esto tiene bastante de cierto, aunque hay otro elemento en esta historia. En rumano moderno, Dracul significa «el Diablo«, y «ea» solía ser usado como «hijo de«. Por ende, Drăculea es «el hijo del Diablo«. Este nombre se transliteró al inglés en «Dracula» y el resto es historía. El problema es que aunque Vlad se pudo ganar el apodo con sus actos de tortura, su nombre en verdad era «hijo de Dracul» porque su padre era conocido como Vlad Dracul, el Dragón. El Drac no era de Diablo, sino de Draconistarum, pués pertenecía a la Orden del Dragón.
Vlad Drăculea, conocido como Vlad III, fue el hijo de Vlad al II-lea Dracul, Vlad II, el Dragón. Este fue uno de los hijos bastardos de Mircea I, el voivoda de Valaquia, una región histórica de lo que hoy en día es Rumania. Aunque existe un Vlad I, quien usurpó el trono de Mircea I, se debate sobre si es primo de Vlad II o un simple noble que llegó al poder, así que no se comprende bien si de allí proviene el nombre del padre del Empalador.
Para entender el contexto en el que Dracul y Drácula crecieron, hay que entender que lo que hoy día es Rumania, hasta 1859 estaba compuesta de Moldavia y Valaquia, dos regiones en las que reinaba un voivoda o príncipe. Además, estas regiones bordeaban Transilvania (más referencias al Conde vampírico de Stoker), una principalidad del Reino de Hungría que se unió a Rumania después de la Primera Guerra Mundial.
Vlad Dracul nació en algún momento antes de 1395 en algún lugar de Valaquia. Poco se sabe de su vida temprana (detalles de ser bastardo del Rey). En esos tiempos, Valaquia pertenecía al Reino de Hungría y como símbolo de su lealtad, Mircea I le envía a sus hijos ilegítimos a la corte del Rey, Segismundo de Luxemburgo. Mientras que los hermanos de Vlad buscaron como tomar control del trono e hicieron revueltas contra el único hijo reconocido por Mircea, el futuro voivoda se interesó por los libros y tácticas militares de los húngaros.

En 1431, Segismundo inició a una nueva clase de miembros a la Orden del Dragón, establecida en 1408 para defender la Cruz y atacar a los enemigos del Cristianismo, particularmente el Imperio Otomano que poco a poco se tomaba a Europa. Es aquí donde Vlad adopta el «apellido» Dracul, con el que esencialmente se comprometió a defender a las tierras del Rey del avance de los Otomanos. Gracias a esta muestra de lealtad, Segismundo lo nombra como el legítimo voivoda de Valaquia.
El problema es que en ese momento, todo el músculo militar de Hungría estaba siendo utilizado para defender las tierras del avance del Sultán Murad II. Como Segismundo no podía brindarle apoyo a Vlad en su reclamo al trono, su medio hermano Alexander I Aldea logró llegar al poder de la mano de Moldavia y le juraron lealtad al Imperio Otomano. Muchos creen que es aquí donde nace Vlad III, mientras que Dracul se refugiaba en un pueblo de Transilvania llamado Sighișoara. Algunos historiadores sugieren que nació alrededor de 1428, cuatro años antes de que Vlad II se apodara Dracul, así que aquí tampoco se tiene una fecha exacta de nacimiento
Tras muchos intentos de asedio fallidos, Vlad Dracul aprovechó la muerte de Alexander en 1436 para hacerse con el trono. Lastimosamente, Segismundo también fallecería un año después, debilitando el Reino de Hungría y forzando a Vlad II a jurarle lealtad al sultán otomano para que perdone a Valaquia en su conquista de Hungría. Alberto II del Sacro Imperio Romano Germánico, el yerno y sucesor de Segismundo, le escribió a Vlad para que honrara su promesa como dragón y defendiera a Transilvania de la invasión Otomana.
Dracul lo ignoró y partió junto a las tropas de Murad II desde Valaquia a capturar los pueblos cercanos al río Mureș, en Transilvania. Vlad intentó convencer a los líderes de la resistencia de que se entregaran pacíficamente y fueran llevados a Valaquia para después negociar su entrega con Alberto II. Sin embargo, el Rey vio a estos 30,000 cautivos como traidores y no los quiso de vuelta.
Era evidente que Vlad estaba jugando a ambos bandos para mantener a Valaquia lejos de la ruina que dejaba el Imperio Otomano en su paso. Esto hizo que se ganara la sospecha del Rey como del Sultán. Janos Hunyadi, quien había sido nombrado voivoda de Transilvania, fue donde Dracul con un saco de monedas para convencerlo de unirse a una cruzada para sacar a los Turcos de Transilvania y atacar los pueblos asediados de Serbia y Bulgaria. Vlad solo pudo asegurarle su neutralidad en el conflicto.
Hunyadi logró reconquistar su principalidad y Murad II, sospechando haber sido traicionado, llama a Vlad Dracul a una reunión diplomática en Edirne en 1442. Dracul deja a su hijo mayor, Mircea II, a cargo de Valaquia y parte con Vlad III y su hermano menor, Radu III, a la capital otomana. No tardarían mucho en descubrir que se trataba de una trampa, y la familia real sería aprisionada mientras un general del Sultán iba a anexar oficialmente a Valaquia.
Afortunadamente, Hunyadi no dejó que los turcos llegaran a Valaquia, pero quitó a Mircea II del poder para poner a un primo de Vlad, Basarab, en el trono. No se sabe lo que le hicieron a Dracul durante el año que estuvo en prisión, pero tras jurar sobre la Biblia y el Qurán que no volvería a atacar al Imperio Otomano, Murad II dejó que se fuera a conquistar Valaquia en su nombre. Sin embargo, el sultán se quedó con Vlad III y Radu para asegurar la lealtad del voivoda.
Dracul aprovechó que Hunyadi estaba en su «gran cruzada» que duró de octubre de 1443 a enero de 1444 para volver al trono. Vlad seguía con su ley de neutralidad, pero esta vez parecía que el Reino de Hungría y el Imperio Otomano podían llegar a un acuerdo de paz. Se pasaron el resto de 1444 en negociaciones, pero para noviembre, el Papa dio la orden de empezar una cruzada contra los turcos.

Vlad intentó disuadir al Rey de Hungría de atacar, diciéndole que el sultán salía de cacería con más hombres que la milicia entera del Reino. A pesar de sus intentos, la cruzada se llevó a cabo y se vio forzado a enviar 4,000 tropas bajo el comando de su hijo Mircea. La campaña terminó con la Batalla de Varna, donde Hunyadi y Mircea fueron de los pocos sobrevivientes y volvieron a Valaquia malheridos.
Dracul aprisionó a Hunyadi cuando lo encontraron. Algunos historiadores dicen que solo se trató de una confusión de los guardias que no lo reconocieron al estar en tan mal estado. Otros dicen que Vlad estaba furioso con Hunyadi y pretendía entregárselo a Murad II y solo lo soltó después de darle una paliza que lo dejó al borde de la muerte. Sin embargo, existen registros de que Vlad lo acompaño hasta la frontera de Hungría para entregarlo, por lo que no se sabe el motivo exacto de su captura (en especial porque se desconoce si Hunyadi volvió a Valaquia con Mircea o si llegaron por separado).
Lo que sí es seguro es que las relaciones entre Valaquia y Hungría se vieron deterioradas tras el intento fallido de reconquista. En 1445, Vlad escribió una carta a la gente de Transilvania quejándose de que habían aprisionado mercaderes valacos a pesar de que «había dejado a sus hijos ser sacrificados como animales por la Paz Cristiana para que él y su pueblo pudieran ser sujetos del Reino de Hungría». Dracul estaba seguro de que Murad II troceó a Vlad III y Radu como le había prometido cuando lo liberó, pero la realidad era otra.
Vlad Drácula creció como un miembro de los jenízaros, un grupo de la milicia otomana que consistía principalmente de niños de otras naciones que entrenaban para defender al sultán. Junto a su hermano Radu, aprendieron las artes marciales y tácticas de guerra turcas. Se supone que aquí es donde aprendió la técnica por la que se volvería infame: desde la ventana de su habitación/celda podía ver como empalaban a los traidores del Imperio Otomano. Las secuelas psicológicas de ver a humanos morir lentamente con una estaca que les recorre del recto al torso pueden explicar cómo un adolescente se vuelve uno de los hombres más sangrientos de la historia.
Para 1446, Vlad Dracul hizo las pases con el Imperio Otomano y volvió a pagarle su comisión anual al sultán, quien le ocultó que sus hijos vivían. Hunyadi, harto del constante cambio de bando del voivoda, logró que los boyardos (los nobles más poderosos) de Valaquia apoyaran a un familiar lejano de Dracul como nuevo príncipe. Es así como se establece Vladislav II en el poder: matando a Vlad II Dracul y torturando a Mircea II antes de enterrarlo vivo.
En 1448 Vladislav y Hunyadi partieron en otra cruzada contra los turcos y Murad II aprovechó la ausencia del voivoda en Valaquia para enviar al legítimo heredero del trono a reconquistar la principalidad. El primer reinado de Vlad III duró poco: los tres meses que tardó Vladislav en volver a Valaquia. Drácula volvió al Imperio Otomano en busca de refugio, pero solo se encontró con el rechazo del sultán y tuvo que huir a Moldavia. Coincidió con que el nuevo voivoda de Moldavia, Bogdan III, era su tío materno; y le dio asilo hasta que falleció en 1451. Vlad escapó a Transilvania junto a Stephen, hijo de Bogdan.
No se sabe muy bien lo que hizo Drácula en los siguientes cinco años de exilio. De hecho, se cree que en 1452 Hunyadi prohibió a los burgueses de Brașov que le dieran refugio a Vlad. Lo que sí se sabe es que en julio de 1456 Hunyadi escribió de vuelta a la ciudad de Transilvania para avisar que Vlad Drácula estaba a cargo de defender la frontera de la principalidad.
El repentino perdón de Hunyadi a la familia «Dragón» vino porque tuvo que preferir al diablo conocido sobre el demonio a conocer. Murad II murió en 1451 y su hijo, Mehmed II, fue tan ambicioso que se ganó el título de El Conquistador cuando tomó Constantinopla como nueva capital del Imperio Otomano en 1453. ¿Su siguiente objetivo? El Reino de Hungría.
Viendo que el sultán tenía a Valaquia y Transilvania en sus miras, Hunyadi, que seguía siendo el voivoda de esta última, contaba con el apoyo de Vladislav II para contraatacar a los tucos. Después de todo, fue Hunyadi el que ayudó a Vladislav a quitarle el trono a Vlad II Dracul. Como la historia de todo Reino está repleta de traición, Vladislav ignoró al que en algún momento fue su mentor y organizó una alianza con Mehmed II.

Es así como aliados se vuelven enemigos y enemigos, aliados. Hunyadi encarga a Vlad Drácula de defender las fronteras de Transilvania mientras que él va a defender a la ciudad de Belgrado, que estaba sitiada por Mehmed II y su armada de entre 60,000 a 100,000 soldados entrenados. Con su caballería de 10,000 hombres, los 7,000 defensores del castillo de Belgrado y un ejército improvisado de cruzados de la ciudad; Hunyadi consiguió lo que se conocería como el «Milagro de Belgrado» acabando con casi un tercio de las tropas del sultán en julio de 1456.
No se sabe exactamente si fue antes, durante o después del sitio de Belgrado, pero Vlad aprovechó las renovadas fuerzas del Reino de Hungría para invadir Valaquia y quitar del trono al asesino de su padre y hermano. Se dice que Drácula y Vladislav se enfrentaron uno a uno y que el duelo terminó con la decapitación del voivoda. Drácula sabía que Vladislav llegó al trono no solo con el apoyo militar de Hunyadi, sino con la aceptación social por parte de los boyardos.

Si había algo que Vlad III aprendió de su tiempo en los jenízaros turcos, era que el poder estaba inherentemente vinculado a la capacidad de mantener a los súbditos bajo tu control (suena feo en una sociedad moderna, pero así funcionaban los reinados de la época). Inmediatamente tras tomar el control de Valaquia, Drácula invitó a la nobleza que habían rebelado en contra de su padre para discutir sus diferencias.
Hizo un festín para los 200 boyardos, pero a la mitad de la comida, los soldados de Dráculas los encadenaron y los llevaron a reconstruir el Castillo Poenari. Este es uno de los tres castillos que se suelen nombrar como el «Castillo de Drácula», junto al Castillo de Bran (que se dice es en que se basó Stoker para su novela, pero no concuerda con las descripciones del Irlandés y tiene poco que ver en la historia de Vlad III) y al Castillo de Hunyadi (misma historia).
Los nobles que eran muy viejos o débiles para trabajar en la obra eran empalados en las afueras del castillo. Muchos de los que terminaron siendo esclavos de Drácula murieron de agotamiento, y los que lograron vivir tras la construcción también resultaron siendo la macabra decoración del nuevo hogar de Vlad III. Es aquí donde se ganó el apodo con el que se le conocería por el resto de los tiempos: Vlad Țepeș, el Empalador.
Algunos historiadores sugieren que, a pesar de ser particularmente cruel y sanguinario con sus enemigos, el voivodato de Drácula fue bastante estable para Valaquia. Vlad volvió a pagarle tributo a los turcos cuando se hizo con el trono, tratando de mantenerlos alejados de su país. Esto enfureció al hijo de Hunyadi, Ladislao, quien se volvió el general del ejército húngaro después de la muerte de su padre en agosto de 1456.
La tirria duraría poco, pues el Rey de Hungría en aquel momento, que curiosamente se llamaba Ladislao el Póstumo, temía del poder de la familia Hunyadi; y mando a aprisionar a los dos hijos de Janos: Ladislao y Matías Hunyadi. Ladislao fue ejecutado, lo que causo que la esposa y el cuñado de Janos, Erzsébet y Mihály Szilágyi, armaran una revolución en Transilvania en contra del Rey. Drácula aprovechó el caos para apoyar a Stephen, el hijo de Bogdan, a reconquistar Moldavia y también atacó algunos poblados de los Sajones en Transilvania.
No se sabe si lo hizo con esta intención, pero como los Sajones le eran leales al Rey de Hungría, esto terminó apoyando la revolución de los Szilágyi. De hecho, se supone que los representantes de Vlad estuvieron en las negociaciones de paz entre los Sajones y los Szilágyi, y el mismo Drácula consideraba a Mihály como un hermano, según una carta que escribió en 1457.

Lo cierto es que el terror que desató el Empalador entre los Sajones fue tal que el poeta Germánico Michael Beheim escribió «La Historia de un Maniaco Sanguinario llamado Drácula de Valaquia». En los poemas se plantea la destrucción que dejó Vlad a sus pasos: pueblos quemados a cenizas; hombres, mujeres y niños empalados como decoración en las ruinas; incluso se dice que Vlad Țepeș comía rodeado de los cuerpos aún espasmódico de los empalados y untaba su pan con la sangre de los condenados.
Se supone que Drácula era tan fanático del sufrimiento de sus víctimas que muchas veces redondeaba la punta de la estaca con la que las empalaba. De esta manera, no se penetrarían los órganos vitales de la pobre alma que pasaría días bajando lentamente sobre la estaca hasta su eventualmente y dolorosa muerte. Vlad III se volvió el verdadero Coco para los Sajones, con historias de terror sobre el Demonio de Valaquia.
Sin embargo, las «aventuras» del voivoda solo comenzaban. El Papa Pío II ordenó una cruzada en contra de los Turcos en 1459 y Drácula fue de los pocos líderes de estados europeos en responder, tal vez en un intento por redimir el juramento de su padre. Dejó de pagarle tributos a Mehmed II. Cuando el sultán mandó embajadores para hablar con Vlad, les pidió que se quitaran sus turbantes como muestra de respeto al voivoda. Estos se negaron y la respuesta del Empalador fue enviar a Constantinopla los cadáveres de los mensajeros con clavos que mantendrían los turbantes en su cabeza permanentemente.
Mehmed mandó a traer a Vlad al Imperio Otomano, bajo los prospectos de un acuerdo de paz. Sin embargo, como había hecho su padre con el padre de Drácula, planeó montarle una trampa en la Fortaleza de Giurgi para capturar al voivoda antes de que cruzara el Río Danube.
Sin embargo, el Empalador tenía mucha más malicia que su padre. En lo que se enteró de la trampa asesinó al oficial otomano que lo acompañaba, se puso su ropa y en perfecto turco convenció a los soldados de la fortaleza que abrieran las puertas, dejando que toda su armada entrada. Los valacos retomaron control de la estructura después de muchos años en la mano del Imperio Otomano en 1461.
El siguiente movimiento de Drácula fue empezar su propia cruzada, liberando los pueblos que bordeaban el Danube que eran controlados por los turcos. En una carta al ahora Rey de Hungría, Matías Hunyadi, Vlad le pide apoyo militar, exponiendo lo siguiente:
He matado a campesinos, hombres y mujeres, niños y ancianos, que vivían en Oblucitza y Novoselo, donde el Danube desemboca al mar. Acabamos con 23,884 turcos, sin contar aquellos que quemamos dentro de sus casas o cuyas cabezas no cortó mi armada. Por ende, espero entienda que rompí la paz con el Sultán por su Honor y el fortalecimiento de la Fé Cristiana.
Mehmed II envió una tropa de 18,000 hombres a recuperar los puertos que le había quitado Drácula. Los valacos esperaron a que estos estuvieran de vuelta a Constantinopla con el botín de guerra para atacarlos y acabar con ellos. El éxito militar de Vlad y la brutalidad absoluta con la que acababa con los enemigos de la Cruz hizo que se ganara el respeto de toda Europa, incluyendo al Papa.
El sultán no se quedó con los brazos cruzados, y reunió una armada de más de 150,000 soldados, la segunda más grande en la historia del Imperio después de la que conquistó Constantinopla. Drácula intentó detener a los turcos de cruzar el Danube, pero la brutal diferencia de fuerza hizo que tuvieran que retirarse a los bosques de Valaquia.
Vlad se vio forzado a tomar la política de tierra arrasada. Quemando las aldeas en el camino del sultán a la capital, matando ganado y envenenando pozos. La idea era destruir absolutamente todo lo que le pudiera ser útil al enemigo en su avance. Drácula no tardó en entrar en tácticas guerrilleras. Usaban la oscuridad de la noche para atacar las líneas de suministro turcas para tratar de forzarlos a retroceder.
Cuando Mehmed II estaba a punto de llegar a Târgoviște, capital de Valaquia, Drácula se escondió junto a su armada entre los árboles y esperaron a que los turcos establecieran su campamento. En medio de la madrugada, entraron en lo que se suponía era la tienda de campaña del sultán, con las intenciones de aprisionarlo o matarlo. Sin embargo, se encontraron a los visires, asesores políticos de Mehmed. Aunque hicieron lo posible para matar a la mayor cantidad de otomanos en la confusión del ataque, se vieron forzados a retirarse.
A finales de junio de 1462, el sultán del Imperio Otomano llegó a la capital valaca. La ciudad había sido evacuada por completo, pero lo que encontraron los turcos fue un bosque de estacas. Un área de 2,500 metros de largo y 1,000 metros de ancho llenos de los enemigos empalados de Vlad Țepeș. Alrededor de 20,000 hombres, mujeres y niños en proceso de avanzada descomposición, los cuervos usaban sus entrañas como nidos.
Algunos dicen que el sultán se fue horrorizado de Târgoviște. Otros, como el cronista griego Calcondilas, sugieren que lo que causó esas vistas en Mehmed II fue admiración. Para el otomano, «era imposible privar de su país a un hombre que tenía un entendimiento tan diabólico de como gobernar a su gente». En cualquier caso, la excursión de los tucos terminó en la capital de Valaquia lo que se consideró como una gran victoria para Vlad Drácula.
Aunque Mehmed se retiró junto a su milicia a Constantinopla, dejó un pequeño ejército a cargo de uno de sus generales más confiados, Radu, el hermano de Drácula que nunca se separó del Imperio Otomano. Viendo a Valaquia arrasada por las tácticas de guerra de su hermano, Radu se acercó a los boyardos para acabar con la sed de sangre de Vlad. Por mucho que el Empalador lo evadió, se repitió la historia de Dracul. Con una armada atacándolo desde afuera y los boyardos rebelándose desde adentro, Drácula solo pudo huir al Reino de Hungría.
Vlad llegó a Transilvania y solicitó la presencia del hijo de Hunyadi, ahora conocido como el Rey Matías Corvino, para discutir cómo reconquistar Valaquia. El problema es que Matías prefería evitar entrar en una guerra frontal contra el Imperio Otomano. Además, Radu había prometido el libre comercio entre Valaquia y Transilvania si lo reconocían como el voivoda. El gabinete de guerra del Rey le recomendaron mantener la paz, por lo que aprisionaron a Drácula en Visegrád.
El Vaticano demandó un buen motivo para la captura del héroe de la Cruz, por lo que Corvino falsificó tres cartas donde supuestamente Drácula establecía una tregua y la recuperación de su trono con Mehmed II a cambio del Reino de Hungría. Vlad pasó alrededor de 13 años en prisión. Según leyendas, se pasaba los días empalando ratones en su celda.
Radu fue voivoda de Valaquia hasta 1473, cuando Basarab III Laiotă hizo un acuerdo con los otomanos para tomar el control sobre Valaquia. Se pelearon el trono por dos años, donde ambos fueron voivodas por poco tiempo. En 1475, Radu murió y Basarab se consolidó con el apoyo del Imperio Otomano. Stephen, el voivoda de Moldavia, fue donde el Rey para pedir que liberara a Vlad y lo reconociera como el heredero del trono de Valaquia.
Corvino soltó a Drácula, pero no le podía brindar ningún apoyo militar. Vlad se pasó el año viviendo de casa en casa en Hungría. Según los relatos de los Eslavos, mientras el Empalador vivía en Budapest, un grupo de soldados entraron en su casa buscando a un ladrón. Drácula ejecutó al comandante de los soldados por no pedirle permiso antes de entrar a su morada.
Mehmed II invadió Moldavia en julio de 1476 y logró derrotar a Stephen. El voivoda buscó el apoyo de Vlad y un comandante húngaro llamado Stephen Báthory (otra vez dos tocayos se encuentran) para retomar su país de los turcos. Tras la victoria en Moldavia, los tres se movieron en capturar Valaquia. Lograron hacer que Basarab se retirara a Constantinopla y Drácula fue coronado en noviembre.
No pasaron más de dos meses para que Basarab volviera con un batallón otomano y acorralara a Vlad Drácula en medio de la noche. Lo único que encontraron en la mañana fue el cuerpo sin cabeza del Empalador. Existen varias teorías sobre lo ocurrido. Algunos historiadores sugieren que fue atacado por sus propias tropas tras disfrazarse como un turco para escapar del asedio. Otros dicen que fue atacado por asesinos otomanos y que su cabeza fue presentada como un regalo para Mehmed II, quien la puso en exhibición en una estaca de Constantinopla. Se supone que el último lugar donde llegó la calavera de Vlad Țepeș fue la Voyvoda Caddesi, o Calle del Voivoda.
Como hablé al comienzo, muchos consideran que Vlad Drăculea fue la inspiración del Conde Drácula. El problema es que Stoker niega haber escuchado del personaje antes de escribir el libro, y en efecto, no coinciden las descripciones ni de los castillos ni del Conde en sí (énfasis en que era un Conde y no un Voivoda). Por otro lado, dice que encontró la palabra «drácula» en un viejo libro rumano, pensando que significaba «demonio«.
Recordemos también que Drăculea significa «hijo del dragón«, y Dracul es «el dragón«. Por ende, Drac sería simplemente «dragón«. Pero Rumania no tiene la mitología dracónica que tienen muchos otros países europeos. Ellos tienen los Balaur, que son más bien serpientes monstruosas de muchas cabezas. Lo que ocurre es que en el rumano moderno, «drac» significa «Demonio» por lo que se olvidó por completo el origen del Hijo del Dragón y pasó a ser el Hijo del Diablo (no pude encontrar si las leyendas de los Sajones influyeron en que «drac» se volviera «Demonio«, pero es una teoría que tengo).
Lo cierto es que la leyenda de que el verdadero Conde Drácula fue Vlad el Empalador permeó en la cultura popular y ahora muchos ponen a Vlad Țepeș cómo el Primer Vampiro. Y en la cultura popular se ha vuelto un personaje con fama de sanguinario, junto a Erzsébet Báthory, Jack el Destripador o Zheng Yi Sao, la Reina de los Piratas.