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Criaturas Celtas y Dónde Encontrarlas.

Descubre las fascinantes criaturas de la mitología celta, desde los engañosos kelpies y los siniestros sluagh hasta banshees, leprechauns y changelings.

Con el título de este artículo, si te hablo de los kelpies probablemente pienses en el que Newt Scamander tenía en su sótano. Pero estas criaturas se han ganado un espacio en los mundos fantasiosos más allá del de Animales Fantásticos. Son una de las posibles bestias que te puedes encontrar en Dungeons & Dragons. Aparecen en las Crónicas de Spiderwick, Berserk y hasta My Little Pony. En God of War Ragnarök, es un kelpie el que lleva a Kratos donde las nornas, el equivalente nórdico de las moiras o Fates de la mitología griega.

Sin embargo, si les digo que los kelpies comparten mitología con los leprechaun, puede que algunos no lo crean al comienzo. Sí, los duendecillos verdes que tienen una caldera de oro al final del arcoíris son de la misma regió de origen que los caballos acuáticos que atraen y ahogan a los inocentes.

Dicen por ahí que no existe tal cosa como una idea verdaderamente original. Las criaturas de los libros de fantasía suelen estar basadas en antiguas leyendas de culturas de la Europa Medieval  o del Oriente. Curiosamente, mucha de la mitología y «reglas» alrededor de los fantasmas y espíritus malignos en la cultura popular vienen de los antiguos pueblos cristianos de países como Irlanda, Gales y Escocia. 

A este grupo particular de cuentos y entes se le conoce como mitología celta. Los celtas no se encontraban exclusivamente en lo que hoy en día son las islas británicas, pero los grupos que se mantuvieron en Europa continental perdieron su cultura y lengua durante la expansión del Imperio Romano. Es precisamente a través de las recopilaciones de los cuentos celtas de la Edad de Hierro que conocemos de todos estos seres y folclore. Los idiomas celtas que se mantienen hasta el día de hoy incluyen el galés, gaélico escocés y el irlandés.

Exploremos, pues, cinco criaturas de la mitología celta. Puede que conozcas un par, puede que otros los conozcas de las películas y puede que otros los desconozcas por completo. Y si quieres aprender de otras mitologías más lejanas, te recomiendo nuestro video sobre la diosa Amaterasu: La Casa del Sol.

Kelpie
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Crédito a @gonzalokennyart en Instagram. Presiona en la imagen para ir a su post.

Los kelpies son espíritus cambia formas que habitan en los ríos del folclore de Escocia. Suelen ser descritos como un fornido caballo negro dócil que atrae a los viajeros con su belleza y gentileza. En algunas leyendas, los kelpies cantan canciones para incitar a sus víctimas a montarlos (similar a las sirenas). En otras, toman el aspecto de ancianos sabios o de hombres y mujeres hermosos para encantar a los que se acercan al río. Una vez son montados o tocados, su piel es como una especie de pegamento que hace que no te puedas escapar cuando te arrastre hasta el fondo del agua y te ahogue.

La descripción exacta de su apariencia en forma equina y su aspecto humano de preferencia varían dependiendo de las regiones. Comúnmente se les ve como caballos negros con melena de algas y patas al revés (como la ilustración de arriba). Sin embargo, algunos dicen que poseen una crin hecha de serpientes o son blancos (particularmente la versión que canta del Río Spey). Por lo general se transforman en hombres, algunos viejos otros jóvenes, en espera a que un viajero les pase de lado para agarrarlos y arrastrarlos al río. Otras leyendas proponen que se transforman en mujeres desnudas e invitan a los transeúntes a bañarse en el río con ellas. En algunos cuentos incluso mantienen sus pezuñas volteadas en su forma humana, lo que hizo que muchos cristianos los asociaran con el Diablo.

El cuento más conocido de los kelpies relata como un grupo de niños que jugaban en un río cuando se les acercó un majestuoso caballo. Uno por uno, nueve de los diez niños se subió encima de él, el dorso del kelpie iba creciendo para que todos cupieran. El décimo no se subió, pero el equino se le acercó y bajó la cabeza para ser acariciado. En lo que el niño lo tocó, este empezó a correr a toda velocidad en camino al río. El pequeño fue levantado del piso y no podía separar su mano del cuello de la bestia. Sacó de su bolsillo un cuchillo que le había dado su padre para defenderse de animales salvajes en caso de emergencia para que el kelpie lo soltara, pero el caballo no se inmutaba. Al final tuvo que cortarse los dedos y vio como sus amigos fueron arrastrados a su inevitable muerte.

Otras leyendas dicen que habitan los lagos, entre ellos el famoso Loch Ness. Sin embargo, algunos historiadores mantienen que los kelpies se limitan a ríos, mientras que los each-uisge (caballo de agua en Irlandés) son los que viven en lagos. Se supone que los primos equinos del kelpie son mucho más agresivos, y disfrutan comer la carne de sus víctimas mientras dejan que las entrañas floten a la superficie. De hecho, en algunos relatos los kelpies pueden ser de gran ayuda para los humanos. Pues si le pones una rienda de plata (en algunas versiones ya las traen puestas y solo las tienes que encontrar y agarrar), serán animales con la fuerza de cien caballos animales que puedes usar a discreción.

En un relato, un kelpie se transforma en un hermoso joven para atraer a una mujer al río y casarse con ella. La mujer se da cuenta de que se trata de un cambiaformas, y toma el collar de plata que traía el hombre puesto mientras dormía. Esto hace que vuelva a su forma equina y le sirva en la granja del padre de la chica por un año. En un punto se encuentran con un viejo sabio que le pide que le devuelva el collar al kelpie. Cuando la criatura se transforma de vuelta en hombre, el sabio le pregunta si preferiría ser libre como un caballo o volverse mortal y vivir con la mujer como hombre. El kelpie le pregunta si sería su esposa de él volverse humano, a lo que ella acepta y se casan.

Banshee

Si eres fan de los X-Men, puedes que reconozcas esta palabra como el nombre de uno (o dos, ya que su hija adopta el nombre tras su muerte) de los mutantes de la famosa serie de cómics, Sean Cassidy. No es coincidencia que este personaje sea un Irlandés pelirrojo, ni que su poder sean gritos supersónicos; pues este mutante está inspirado en los espíritus del folclore irlandés del mismo nombre.

Las banshees suelen ser descritas como mujeres pálidas vestidas con mantos grises sobre un vestido verde decolorado y los ojos rojos por el constante llanto en el que se ven sometidas. A veces se dice que visten de blanco con pelo rojo o que van completamente de gris con pelo platinado y un velo sobre sus cabezas. Ellas aparecen gritando y llorando cuando un miembro de una familia está a punto de morir, y muchas veces solo es esa persona la que las puede ver y escuchar. 

Estos espíritus no traen la muerte en sí, simplemente advierten de ella. De hecho, en algunas leyendas, es una virgen de la familia que muere repentinamente la que se mantiene pegada al resto de sus familiares para advertirles sobre una muerte porvenir. En estos casos, la banshee mantiene su juventud, se presenta en un vestido blanco limpio y canta con una voz hermosa en vez de los llantos horripilantes con los que suelen ser asociadas.

Por el otro lado, cuando las mujeres que mueren de forma violenta y poseen un particular odio por algo que les hizo su familia en el pasado, se vuelven banshees aterradoras. Estas parecen disfrutar de ver cómo los que están prontos a fallecer pierden lentamente la cordura mientras oyen los lamentos del espíritu. Incluso, según algunas leyendas de la banshee, existen versiones que persiguen a su víctima atormentándolos con gritos constantes hasta que este se suicida.

Se supone que las banshees tienen sus orígenes en el keening, un tradicional llanto fúnebre de la región de Irlanda que solía ser acompañado de canciones tristes. Esta labor solía ser llevado a cabo por mujeres, que en su mayoría solían aceptar alcohol como forma de pago. Por esto eran vistas como pecadoras, por lo que tras su muerte se convertían en estos espíritus. Con el tiempo la historia se fue adaptando y evolucionando dependiendo de la región dando lugar a la cantidad de variedades que existen.

Sluagh

El sluagh no es tan famosos en la cultura popular como las banshees o los kelpies, pero definitivamente es un concepto interesante. En un principio eran hadas (Faes) que se corrompían por motivos desconocidos, pero con la llegada del cristianismo en Irlanda se convirtieron el alma de los no bautizados y criminales que aparecían en la noche después de Halloween en búsqueda de personas para atormentar.

A veces son descritas como sombras amorfas y cambiantes con alas oscuras que se pelean entre ellas en el cielo y vuelan en formación de media luna. Los monjes las describían como las almas de los criminales que volvían al lugar de sus delitos. Volaban por el viento del oeste, y las casas donde se llevaba a cabo la vigía de un difunto sellaban la ventana que diera en esta dirección cardinal para evitar que se metieran los espíritus cazando a los inocentes. También estaba prohibido encender fuego en la noche entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre para no delatar tu posición al sluagh.

Una vez tenían a su presa, la levantaban por los aires y la dejaban en algún lugar lejano. Muchos no sobrevivían el viaje y otros eran tirados desde el cielo a su muerte. Los afortunados aparecían dos o tres días después confundidos y exhaustos. Algunos historiadores creen que estas criaturas eran usadas como una excusa sobrenatural a problemas mentales que causan la perdida de memoria o para cubrir homicidios diciendo que «los sluagh dejaron caer a la víctima del aire».

Changeling

Cuando se habla de changelings, se pueden hablar de muchas culturas a través de Europa: los celtas, los alemanes y hasta los escandinavos tienen leyendas de estos seres. Se suele usar este término para las criaturas supernaturales que cambian de lugar con un humano. Por lo general son niños o recién nacidos, pero también pueden secuestrar a madres, novicias o cualquier persona en general. Cuando se trata de bebés, dejan a un ser sobrenatural que asemeja la apariencia del humano para que sea criado por los padres. Con adultos, dejan un tronco de madera que fue encantado para que tomara la forma del secuestrado y pareciera enfermar y morir al poco tiempo.

Las criaturas que hacen esto cambia dependiendo de la cultura. Para los escandinavos, son los troles los que dejan a sus bebés para ser criados por padres humanos. En la mitología celta suelen ser hadas las que secuestran los humanos de todas las edades y por diferentes motivos. La Balada de Tam Lin cuenta como las hadas secuestran a humanos para darlos de ofrenda al Infierno cada séptimo Hallowe’en. Otros relatos proponen que las hadas bebé necesitan leche materna humana para sobrevivir, por lo que secuestran a madres primerizas o intercambian recién nacidos humanos.

Las leyendas irlandesas cuentan que la envidia humana hace que los bebés y adultos se vuelvan objetivos de las hadas. Los niños con cabello rubio, ojos azules u otros atributos que «reflejen luz» también se vuelven víctimas de los changelings. Aunque estas criaturas pueden cambiar de forma usando magia para hacerse pasar por humanos, muchas veces tienen alguna marca que los delata, como dedos extras o dientes de adulto. La mejor forma de evitar que tu niño fuera raptado era bautizándolo o bendiciéndolo mientras dormía. Otras medidas preventivas incluían dejar tijeras de hierro cerca de la cuna, pues este material es la debilidad de las hadas.

Ahora quiero que nos olvidemos de los cuentos y fantasías. Después de todo, dicen que la realidad suele ser más horrorosa que la ficción. Muchos historiadores y folclorista de la actualidad han llegado a la conclusión de que las familias de antaño utilizaban las historias de changelings para justificar la crueldad de la realidad. Muchas veces describían estas criaturas mitológicas como bebés que «parecían normales, pero tenían deformidades, un hambre insaciable o actuaban de manera extraña». Además, a veces la «solución» era acercar a un changeling al fuego para que las hadas devolvieran al niño y bueno… no es difícil pensar que los cuentos de changelings tengan un giro más… espartano…

Para los que aún no han conectado los puntos, historiadores modernos sugieren que como las historias de secuestros de bebé ocurría entre las familias pobres, era posible que estas cometieran infanticidio cuando uno de sus niños nacía con una discapacidad física o psicológica. También ocurría en adultos, y en 1895 en Irlanda se dio un caso donde Michael Cleary asesinó a su esposa Bridget tirándola en la chimenea de sus casas pensando que era un changeling. Esto después de que Bridget enfermara de una pulmonía repentina y Michael hiciera una serie de «rituales» (que incluían tirarle su orina) para verificar si su esposa había sido secuestrada por hadas. Michael fue llevado a juicio y sentenciado a 20 años de cárcel.

Leprechaun

Estos pequeños duendecillos verdes se han vuelto prácticamente la mascota del país de Irlanda. Zapateros pelirrojos de medio metro que portan un traje y sombrero victorianos de color verde intenso y guardan calderas de oro al final del arcoíris y pasan su día fumando de su pipa sobre un hongo. La verdad es que si le lleváramos una foto de Lucky (la mascota del cereal Lucky Charms) a un campesino de la Irlanda de antes del siglo XX, no tendría ni la más remota idea de que se trata de un leprechaun. Pues, para empezar, estas hadas mitológicas solían vestir de rojo.

Los orígenes exactos de esta criatura no están precisamente claros. De hecho, «leprechaun« es la transliteración anglo-irlandesa del irlandés antiguo «luchorpán» o «lupracán«, que se cree significa «cuerpo pequeño». Esencialmente, la palabra que tenemos hoy en día viene de un largo juego de teléfono a través no solo de los siglos, sino de las regiones de Irlanda. Otros nombres que puedes encontrar para estos duendecillos incluyen «lúracán«, «luchramán«, «lurgadán» o «luchrupán«. En el irlandés moderno, se unieron todas estas variantes en «leipreachán«.

Así como cada región tenía su nombre para los leprechaun, la vestimenta exacta de estos cambiaba. En las regiones donde las lluvias eran casi constantes durante el año, los leprechaun usaban una especie de gabán de lana que les cubría el atuendo. En lo que concuerdan todas las descripciones es que utilizaban una chaqueta roja, ya sea del estilo militar que usan los británicos o de los antiguos atuendos isabelinos (1558–1603) con siete filas de siete botones a lo largo del cuerpo.

Lo que siempre ha sido cierto es la asociación de los leprechauns con la zapatería y el oro. Algunos folcloristas creen que la palabra proviene más bien de «leith» (medio) y «bróg» (un zapato de cuero calado tradicional de Irlanda y Escocia), haciendo referencia a que por lo general se les ve reparando uno de sus zapatos a la vez. Parece que al comienzo no los describían como zapateros profesionales, sino que como se pasaban todo el día corriendo y haciendo travesuras, sus zapatos estaban en constante necesidad de ser reparado. 

En cuanto al oro, siempre han sido criaturas que poseen una gran fortuna en monedas de oro, pero originalmente no existía la figura del caldero al final del arcoíris. La fortuna de los leprechauns residía en antiguos jarrones de barro que se habían encontrado enterrados en lugares de antiguas guerras y se apropiaron. Si capturas a un leprechaun, bien sea en una jarra, en tus manos o simplemente manteniéndolo en tus vistas, este se verá forzado a revelarte el escondite de su oro para que lo sueltes.

Sin embargo, no se te hará tan fácil conseguirte que el duendecillo confiese. Los leprechauns son extremadamente inteligentes y audaces, y si hay algo que adoran es engañar a la gente que intenta robarles su oro. Pueden causar alucinaciones para que les quites los ojos de encima y desaparecer en un instante. Pueden comprar su libertad con lo que parece una bolsa de oro, pero cuando se van esta se convierte en ceniza. Y a veces simplemente usan tus propias palabras en tu contra.

Uno de los cuentos más famosos de leprechaun en Irlanda trata de un granjero que en una de sus caminatas escucha a un duendecillo trabajando en su zapato y lo atrapa entre sus manos (las descripciones del tamaño de los leprechaun varía entre 15 y 30 centímetros). El granjero le dice al hada que la soltará solo si esta le dice donde tiene escondido su oro. El leprechaun acepta, y lo guía hacia un arbusto donde está enterrado su tesoro, rodeado de arbustos idénticos.

El problema es que el granjero no tiene su pala encima y no puede usar sus manos mientras tenga al duende atrapado. El ingenioso hombre encuentra la solución: se quita un calcetín rojo que traía puesto y lo deja entre las ramas del arbusto. Cuando el granjero vuelve a su casa, el leprechaun lo convence de que ya cumplió su parte, y le pide libertad. El hombre lo deja ir con la condición de que no quite el calcetín ni mueva el jarrón de oro de donde había marcado. La traviesa hada acepta, pero cuando el granjero vuelve a los arbustos, ve que todos están marcados con un calcetín rojo.

Aunque son criaturas traviesas, los leprechaun se diferencia del resto de hadas de la mitología celta, pues nunca le causan daño a los humanos. Se dice que los leprechauns son los hijos de un espíritu malvado y un hada degenerada, lo que los hace «ni completamente buenos, ni completamente malos», y los hace una especie de hada solitaria separada del resto de los Faes.

Se cree que su evolución a lo que conocemos en la actualidad como leprechauns se debe a una serie de adaptaciones para introducirlos a la mitología irlandesa moderna. El verde se convirtió en el color que representa Irlanda por los alrededores de 1641, cuando los irlandeses se empezaron a rebelar contra los ingleses. Se comenzaron a utilizar atuendos verdes por pura casualidad, pero mientras pasaron los años el color se convirtió en una señal de la Rebelión; por lo que hasta el día de hoy todo lo irlandés es verde.

Y en cuanto a los atuendos victorianos (dos siglos después de la ropa isabelina que solían usar), se cree que proviene de la vestimenta que usaban los migrantes irlandeses en Estados Unidos. En Irlanda y Gran Bretaña aún se mantenía el sentido de la moda de mediados del siglo XIX hasta bien adentro del siglo XX (piensen en Peaky Blinders y sus atuendos en pleno 1920 comparados con los sacos más modernos que se empezaban a ver en la época en Estados Unidos). Y así fue como en muchas campañas publicitarias que buscaban apelar a los irlandeses se usaba un duendecillo verde con la ropa que se les veía a los migrantes de la Isla Esmeralda.

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