ARTÍCULO

El Hotel Donde los Sueños Van a Morir

Abierto en 1924 con un opulento estilo Beaux Art, el Hotel Cecil pasó a ser anfitrión de asesinatos, desapariciones repentinas y todo tipo de desgracia.

Lo que se concibió como un destino para turistas en Main Street, Los Ángeles, terminó siendo la guarida de dos asesinos en serie y el lugar de la desaparición de una mujer, aparte de múltiples suicidios y muertes misteriosas. El Hotel Cecil abrió el 20 de diciembre de 1924 con un lobby de mármol, palmeras en macetas y vitrales en las ventanas. Costó 1.5 millones de dólares (unos 28 millones en 2025). Fue financiado por tres hoteleros, William Banks Hanner, Charles L. Dix y Robert H. Schops, diseñado por Loy Lester Smith y construido por W. W. Paden. Los hoteleros invirtieron 2.5 millones de dólares adicionales para poner el Cecil a operar. Con 14 pisos y 700 habitaciones, era la crème de la crème. 

Sin embargo, apenas 5 años después de su apertura, empezó la Gran Depresión, la cual duró una década entre 1929 y 1939. Aunque al Cecil no le fue tan mal como al resto de negocios de la época, los estragos de la crisis económica sí afectaron al hotel. Main Street está justo en el borde oeste de Skid Row, nombre no oficial de un barrio con una de las poblaciones más grandes de personas sin hogar. Se estima que hay más de 10 mil habitantes en esas 50 manzanas, alrededor de 1 kilómetro cuadrado. Desde la década de 1930 este barrio se ha vuelto un imán de tragedias, con miles de personas que mueren de sobredosis, secuestros, asesinatos y todo tipo de crimen.

Para sobrevivir a la Gran Depresión, el Cecil tuvo que bajar significativamente sus precios, pintando un mural que decía «HOTEL CECIL. BAJAS TARIFAS MENSUALES Y SEMANALES. 700 HABITACIONES». En algún momento pintaron sobre el «mensuales» para cambiarlo a «diarias», aunque no les quedó tan bien pintado. Estas mismas tarifas bajas lo hicieron pasar de un lujoso destino turístico al refugio de aquellos en el borde de la sociedad. Para antes del nuevo milenio, el Hotel Cecil fue testigo de al menos 16 incidentes violentos, algunos sin resolver. Si no quieren los detalles sangrientos, mejor no presionen los botones del acordeón:

Percy se había separado recientemente de su esposa y dejó una nota donde explicaba que lo meditó por una semana y decidió ir al Cecil a quitarse la vida. Lo encontraron con un arma en la mano y una herida en la sien. 

Norton se registró en el Cecil bajo el nombre «James Willys». Una semana después lo encontraron muerto en su habitación tras consumir cápsulas de veneno.

Una señora de servicio encontró a Dodich muerto de un disparo autoinfligido. No dejó nota de suicidio. 

Lo encontraron con la garganta cortada y una cuchilla en la mano. Borden había dejado múltiples notas donde citaba su mala salud como la causa de su suicio.

Cayó desde el noveno piso del Cecil y quedó colgada en los cables telefónico. Falleció al poco tiempo en el hospital y no pudieron determinar si fue un suicidio o un accidente.

Un empleado del hotel vio su cuerpo sobre el cielo raso de un edificio contiguo. Llevaba varias semanas quedándose en el Cecil.

Lo encontraron muerto en su habitación tras ingerir veneno.

Se registró bajo el seudónimo «Evelyn Brent» y le envió una nota a sus familiares diciendo que se iba a quitar la vida. Ingirió veneno y murió en el hospital dos días después.

Dorothy Jean Purcell se estaba quedando en el Cecil con su novio, sin saber que estaba embarazada. En un juicio confesó que como no quería despertar a su novio, fue a dar a luz en el baño y tiró al recién nacido por la ventana. La declararon «no culpable por razón de locura», tras el testimonio de tres psiquiatras.

Lo vieron saltar de la ventana del séptimo piso.

Se registró bajo el nombre «Margaret Brown», una semana después saltó de otra ventana del séptimo piso y aterrizó sobre la marquesina del hotel.

La vieron saltar de una ventana del octavo piso.

Otton tuvo una pelea con su marido y cuando este salió de la habitación, saltó por la ventana. Cayó encima de Gianinni y lo mató de forma instantánea. En un principio la policía creyó que se trataba de un suicidio doble, pero determinaron que Gianinni tenía las manos en los bolsillos y aún traía zapatos, por lo que era improbable.

Goldie Osgood era una señora mayor que se había ganado el apodo «Pigeon Goldie» porque todos los días iba a alimentar palomas en la Plaza Pershing. Un trabajador del hotel encontró su cuerpo tras haber sido golpeada, apuñalada y violada. A las horas detuvieron a Jacques B. Ehlinger en la Plaza Pershing porque andaba caminando con ropa manchada de sangre. En un principio lo acusaron de haber asesinada a la señora Osgood, pero determinaron que se trataba de un crimen distinto. Nunca se pudo resolver el caso.

Encontraron el cuerpo no identificable de una mujer en el techo de un área de dos pisos del hotel. Se piensa que se trata de Allison Lowell, quien se registró en el Cecil tres días antes y más nunca fue vista. Pero ningún familiar fue a reclamar el cadaver, no se sabe si fue ella.

El cuerpo no identificable de un hombre afroamericano fue encontrado en el callejón detrás del Cecil. La policía sospechó que tuvo que haber caído del último piso del hotel, pero nunca pudieron determinar su identidad.

Guarida de Asesinos

Creo que no debería sonar sorprendente dada la lista anterior que los residentes de The Cecil empezaron a apodarlo «The Suicide« desde al menos los 1940. Aparte de estos 16 incidentes, también el hotel parecía estar rodeado por un aura de desgracias. Elizabeth Short, apodada póstumamente como la Black Dhalia, parece haberse estado quedando en el Cecil días antes de su brutal asesinato. Y para rematar, las bajas tarifas del hotel atrajeron a uno de los más infames asesinos en serie: The Night Stalker (o El Asechador Nocturno en español).

Foto del arresto de Richard Ramirez en 1984 por hurto vehicular.

Ricardo Leyva Muñoz Ramírez, más conocido como Richard Ramirez, nació en El Paso, Texas en 1960. Cuando tenía 22 años se mudó a California y cometió al menos 15 asesinatos en 14 meses, entre junio de 1984 y agosto de 1985, en Los Ángeles y San Francisco. Creció en un entorno extremadamente violento, siendo abusado por su padre y causándole daño cerebral a los 10 años, edad en la que también empezó a fumar marihuana y consumir alcohol.

A los 12 años fue adoptado por su primo mayor Mike, quien era veterano de Vietnam y le hablaba orgullosamente de los crímenes de guerra y violaciones que cometió. Esto solo sirvió para desequilibrar aún más la psique de Richard, quien cuando tenía 15 años vio a su primo asesinar a su segunda esposa. Ramirez desarrolló una fascinación por el ocultismo y satanismo, además de ideaciones sexuales violentas. Para cuando se mudó a California ya consumía cocaína, LSD, marihuana y alcohol; había cometido hurtos para financiar sus adicciones y cometía abusos sexuales a los inquilinos de las casas donde se metía.

Me voy a reservar los detalles más sangrientos de su killing spree en Los Ángeles y San Francisco, quien lo quiera encontrar puede leer su artículo de Wikipedia o su documental de Netflix. El 28 de junio de 1984 se metió en la casa de Jennie Vincow, una señora de 79 años a la que apuñaló múltiples veces mientras dormía. Este patrón de allanamientos siguió por al menos 16 incidentes en los que se iba volviendo más violento, violando sus víctimas y obligándolas a profesar amor por Satanás. El 24 de agosto de 1985 intentó meterse en la casa de James Romero Jr., pero huyó después de que el hijo de 13 años de Romero lo viera por la ventana y despertara a sus padres. De allí se metió en el hogar de Bill Carns e Inez Erickson, donde le disparó tres veces a Carns y procedió a abusar de Erickson; amarrándola y diciéndole «Diles que el Asechador Nocturno estuvo aquí» antes de escapar de la escena.

Afortunadamente Carns sobrevivió. Con la descripción que le dio Erickson a la policía y el testimonio del joven Romero del vehículo en el que huyó Richard Ramirez, pudieron empezar una búsqueda precisa. El auto, un Toyota robado, fue encontrado en Koreatown. Estaba completamente limpio de huellas, a excepción de un punto del retrovisor. La identificación de esta huella dactilar fue descrita como un milagro, pues este método de identificación era relativamente nuevo y la base de datos solo tenía información dactilar de los criminales nacidos a partir del 1 de enero de 1960, dos meses antes del nacimiento de Ramirez. Como Richard había sido arrestado en el pasado por hurto y uso de sustancias ilícitas, pudieron hacer match de las huellas.

Foto del juicio de Richard Ramirez.

Los periódicos empezaron a publicar la foto de Richard, quien en la mañana del 31 de agosto salió a caminar como si nada. Un grupo de señoras empezaron a gritar «el matador» mientras corrían de él. Allí fue que Ramirez vio su cara en la portada de La Opinión, y salió huyendo. Intentó robarse un Mustang, pero un grupo de locales lo vieron y le dieron una paliza. Alrededor de las 8 de la mañana, la policía fue llamada para que se llevaran al asesino. Durante su juicio levantó su mano, en la que tenía un tatuaje de un pentagrama, y gritó «Hail Satan«. Fue condenado de 13 cargos de homicidio, 5 de intento de homicidio, 11 de asalto sexual y 13 de hurto. Lo sentenciaron a la pena de muerte en la cámara de gas de California. Ramirez dijo a los reporteros fuera de la sala de juicio «Gran cosa. La muerte siempre vino con el territorio. Nos vemos en Disneyland.» Terminó muriendo en la cárcel por complicaciones de un linfoma de células B el 7 de junio de 2013.

Raoul Enriquez, un oficinista nocturno del Cecil dijo estar seguro de haber visto a Richard Ramirez en el piso 14 por varias semanas entre julio y agosto [no específica de qué año].  Enriquez dormía en una habitación del mismo piso y dice que escuchaba rock a todo volumen en la noche y olía a marihuana en los pasillos. En una ocasión se lo encontró y Ramirez le dijo que venía de Ciudad Juárez. Un editor de L.A. Magazine comentó en una entrevista que Richard era cliente frecuente del hotel en los 80. Añadió que «las tarifas eran de 14 dólares. Dicen que se quedaba en el piso 14 y cometió 14 asesinatos». Esto último no concuerda con los 13 cargos por homicidio, pero en 2009 se confirmó evidencia genética de Richard Ramirez en la escena de un homicidio de dos meses antes de que empezara su racha como el Night Stalker. Además, hay otros asesinatos de la zona que se piensa fueron cometidos por él, aunque no se ha podido comprobar.

Richard Ramirez no fue el único asesino en serie en quedarse en el Cecil. Johann «Jack» Unterweger nació en Austria en 1950. El 11 de diciembre de 1974 violó y asesinó a Margret Schäfer, una amiga de Barbara Scholz, novia adolescente de Jack. Por este homicidio fue sentenciado a vida en la cárcel en junio de 1976. Mientras estaba en prisión escribió una serie de poemas y novelas que lo hicieron famoso, y en una entrevista mintió diciendo que el asesinato lo cometió mientras estaba bajo los efectos de alucinógenos que le hicieron creer que Schäfer era su madre. Justificó su crimen diciendo que su madre y padrastro lo abusaban de niño, causándole un trauma severo. Esto último es cierto, pero Jack cometió el homicidio de manera premeditada, pues no había sido el primero.

Jack Unterweger durante su gira como escritor.

Esta entrevista llevó a una campaña para que lo perdonaran en 1985, la cual fue rechazada hasta 1990, cuando se cumplió el mínimo de 15 años de encarcelamiento que le puso la corte. Lo soltaron el 13 de mayo, y empezó a viajar por Checoslovaquia y Austria mientras escribía sobre crímenes para revistas austríacas. En 1991 lo mandaron a Los Ángeles para que escribiera sobre los crímenes en las zonas rojas y la diferencia en los crímenes relacionados con la prostitución entre Estados Unidos y Europa.

Unterweger fue arrestado en Miami en febrero de 1992 después de que la policía en Austria descubriera que no solo había cometido más homicidios después de su perdón, sino que encontraron asesinatos anteriores al de Margret Schäfer. Lo condenaron por 11 cargos de homicidio en Austria, Checoslovaquia y los Estados Unidos. En Los Ángeles se quedó en el Hotel Cecil, y se supone que ahorcó a tres prostitutas durante su estadía. Algunos suponen que Jack decidió quedarse en el Cecil por querer copiar al Night Stalker. Unterweger fue sentenciado a cadena perpetua y se suicidó en su celda el 28 de junio de 1994.

Aguas turbias

En el pasado hemos hablado de una colonia que desapareció, pero eso fue en el siglo XVI. En la actualidad no es que sea imposible, pero es más difícil desaparecer sin rastro. Los avances en el área de la seguridad por video han hecho posible el rescate de personas perdidas, o al menos de sus cadáveres. Sin embargo, el Hotel Cecil agarró revuelo en 2013 con la muerte y desaparición de Elisa Lam. Nacida como Lam Ho-yi en una familia migrante hongkonesa en Canadá, decidió empezar el año en el que cumpliría 22 haciendo un viaje por la costa oeste de Estados Unidos. El 26 de enero llegó a Los Ángeles y a los dos días se registró en el Stay on Main, nombre con el que el Cecil buscó de escapar de su reputación en el nuevo milenio.

Lam había sido diagnosticada con trastorno bipolar y depresión, y estaba en un régimen de medicamentos. En un blog que tenía en Tumblr, contaba sus experiencias con la salud mental y subía fotos de su viaje. En el Stay on Main, para ahorrar dinero, se quedó en una opción de habitaciones compartidas que tenían para turistas. Sin embargo, los compañeros de piso de Elisa empezaron a quejarse de que «actuaba de manera errática». Pasaron a la canadiense a una habitación propia en la que se quedaría hasta el 31 de enero, cuando viajaría a Santa Cruz.

Los padres de Lam no recibieron noticias de ella en todo el día de su partida, por la que hicieron un reporte de persona desaparecida en la Departamento de Policía de Los Ángeles. Buscaron en todo el hotel con sabuesos para seguir su rastro, pero no consiguieron nada. No podían revisar dentro de las demás habitaciones porque no había causa probable de que se tratara de un crimen. El 6 de febrero, tras una semana de investigación, se elevó el caso, publicando fotos de Elisa en línea para intentar ubicarla. Pasó otra semana sin avances, y la policía hizo público el video de la última vez que se vio a Lam: la cámara de seguridad de uno de los ascensores del Hotel Cecil.

En el video se puede ver a Elisa actuando de manera extraña, escondiéndose en el ascensor y revisando periódicamente el pasillo. En un punto sale y no se le vuelve a ver. El internet se hizo banquete con el video, con teorías desde que se encontraba drogada y escapando de alguien hasta que se trataba de seres del más allá que la raptaron. Incluso algunos aseguraban que el video estaba editado, con el objetivo de salvaguardar la identidad de alguien que se subió al ascensor después de Lam.

Al mismo tiempo que la policía investigaba, los residentes del Cecil se empezaron a quejar de la presión del agua. Los reportes empezaron a escalar hasta que llegaron a ver agua negra salir de los grifos con un olor horrible. El 16 de enero, tres días después de que se hiciera público el video de seguridad, un empleado del hotel subió a revisar los cuatro tanques de agua del techo. En uno de los cisternas de 1,000 galones (casi 4,000 litros) encontró el cuerpo desnudo de Elisa flotando boca arriba.

Cisternas donde encontraron el cadáver de Elisa Lam.

La policía tuvo que cortar el tanque para poder sacarla y encontraron su ropa en el fondo. La autopsia forense salió cinco días después del descubrimiento del cadáver. No encontraron trazos de drogas en su cuerpo y solo tenía nivel de alcohol en sangre de 0.02 gramos por litro (el equivalente de un coctel o un par de cervezas). Encontraron también rastros de los medicamentos que tomaba, pero la concentración indicaba que recientemente había dejado de tomarlos, algo que su familia dijo era común en ella.

La teoría propuesta por las autoridades y más aceptada por el público, incluyendo la familia de Lam, es que no hubo foul play. Elisa dejó de tomar sus medicamentos, lo que la llevaron a un episodio de psicosis que probablemente fue empeorando en los cinco días que estuvo en Los Ángeles. La manera en la que actuaba en el ascensor concuerda con esta teoría. De allí, accedió al techo a través de una salida de emergencia, algo que residentes del Cecil corroboraron era posible (de lo contrario se necesitaría un código de seguridad). Parecía estar escapando de algo en medio de su confusión, lo que la llevó a montarse en uno de los cisternas y esconderse allí. Cuando se dio cuenta de que no podía salir, se quitó la ropa para evitar hundirse.

Esto no detuvo a individuos particularmente cínicos de pensar que había gato encerrado. La oficina del forense no publicó resultado del test de violación, pero aseguraba que se trataba de un accidente. Otros cuestionaron si de verdad Lam hubiera sido capaz de abrir el tanque, pero salieron otros residentes a asegurar que al menos dos tanques no tenían candado. También opinaban que el caso se parecía a una película de horror de 2005 llamada Dark Water (Agua Turbia en Hispanoamérica). Aquí, una madre se muda a un apartamento donde, después de goteras de agua negra, descubre el cuerpo de una niña en la torre de agua del edificio. La niña resulta ser la víctima de negligencia y abuso parental y se trepa a la cisterna para huir de ellos. Por ello, llegaron a pensar que se trató de un homicidio que uso la trama de la película, bien sea buscando de replicarla o como idea de último minuto para esconder el cadáver.

Al menos pareciera que la familia de Elisa concuerda con la versión oficial, pues cuando demandaron lo hicieron en contra del Cecil, no la policía. Los Lam argumentaban que era responsabilidad del hotel tener los protocolos de seguridad necesarios para evitar el desastre. Sin embargo, el ahora Stay on Main argumentó que era irracional pensar que alguien se metería a una de las cisternas, por lo que el juez desestimó el caso. La trágica muerte de Elisa Lam (junto a los otros hechos macabros que rodean el Cecil) inspiraron la quinta temporada de American Horror Story: Hotel. Además, se publicó en Netflix en febrero de 2021 Escena del Crimen: Desaparición en el Hotel Cecil, una docu-serie que relata los casos más sonados de sucesos extraños ocurridos en él. Hay un sinfín de series sobre casos paranormales que dedican un episodio a Lam, como Ghost Adventures o BuzzFeed Unsolved.

De abandono a "refugio"

Tras la desaparición de Elisa Lam, el Stay on Main volvió a ganarse una fama oscura, lo cual llevó a los dueños venderle la propiedad al hotelero neoyorquino Richard Born por 30 millones de dólares en 2014. De allí, se le dio un alquiler sobre el terreno (es decir, pueden modificar el hotel) por 99 años a la compañía Simon Baron Development. Matt Baron, presidente de la empresa, comentó en 2016 que tenía grandes planes para remodelar el Cecil. Dijo que iba a mantener los elementos históricos como el lobby o la fachada, pero que expandiría el edificio para dividirlo en dos partes: unidades para rentar (algunas buscando ser viviendas asequibles) y otras para el hotel. 

Corte de cinta del Hotel Cecil el 14 de diciembre de 2021.

Esto fue más o menos lo que se buscó hacer con el Stay on Main, que intentó separarse del Cecil para ofrecer otras opciones de alojamiento. Las construcciones empezaron en 2017, mismo año en el que el Ayuntamiento de Los Ángeles declaró el Hotel Cecil como «Monumento Histórico-cultural». Esto causó cierto revuelo entre los angelinos, pero la compañía Baron aseguró nuevamente que no dañarían la estructura histórica. La obra siguió por tres años, pero tuvieron que parar debido al covid-19. Todos se olvidaron del Cecil en medio del caos, y repentinamente reapareció el 14 de diciembre de 2021 como un complejo de vivienda asequible.

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Matt Baron comentó que después de que la pandemia arrancara, se acercó a Skid Row Housing Trust (Fideicomiso de Vivienda de Skid Row) para ver si toda la estructura se podía convertir en viviendas para aquellos que ganaban menos del 60% del salario mínimo promedio, enfocándose en los que estuvieran por debajo del 30%. La idea era una innovadora inversión privada que recibiría ayuda del Estado a través del sistema de Vouchers de Vivienda, más conocidos como Section 8 Housing. Ofrecían 600 unidades tipo «studio de alta eficiencia» de entre 160 y 176 pies cuadrados (15 y 17 metros cuadrados). Los baños y cocinas serían áreas compartidas por piso.

Foto del reportaje que le hizo Los Angeles Times al Hotel Cecil en agosto de 2023.

Lo que pudo haber sido un proyecto para ayudar a cientos de personas de bajos recursos pronto cayó de vuelta al abandono. Goteras y moho negro en las habitaciones, cucarachas y ratones en las cocinas, ascensores que se dañaban constantemente, entre otras cosas. También hubo múltiples quejas sobre la seguridad, con hurtos y robos a mano armada ocurriendo entre inquilinos. La agencia que maneja el hotel comentó que la crisis tiene dos causas principales: la falta de apoyo de parte del gobierno con los inquilinos y la falta de dinero por parte de los dueños del Cecil.

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Si bien es cierto que la mayoría de estos problemas son resultados directos de los residentes, hay que entender que muchos de ellos vienen de rehabilitación o sufren enfermedades mentales que los dejaron sin hogar en primer lugar. Ese se supone que es el punto de ofrecer apoyo a través de vouchers. Sin embargo, el sistema falló en darle seguimiento psicológico a los casos, especialmente tras pandemia. Por el otro lado, la cantidad de dinero que se tiene que invertir en reparaciones y limpieza hace que no sea económicamente rentable para Simon Baron Development. Expertos en temas sociológicos han dicho que de haberse creado correctamente la red de apoyo para los residentes, el Cecil hubiera sido un éxito total. 

Un futuro incierto

Puedo decir concluyentemente que el Hotel Cecil está repleto de la historia de Los Ángeles, aunque no de la bonita. Sin embargo, es un punto respetado del Downtown. Evidencia de esto es la vez que, en abril de 2022, la emblemática señal sobre las tarifas desapareció de la noche a la mañana. Los angelinos se despertaron y vieron tres murales en blanco, con «Hotel Cecil» a la derecha del todo. Lo peor es que, a los pocos días, dos de los murales (uno de ellos donde estaba la señal de 1927) tenían publicidades de Postmates. Esto fue un acto sumamente desagradable para el público, quienes cuestionaron la legalidad del asunto. 

Simon Baron Development se justificó exponiendo que en las remodelaciones aprobadas por el ayuntamiento estaba pintar la fachada. Los angelinos no quedaron contentos con esto y empezaron a protestar para que se restaurara. No ha habido más noticias del tema desde ese momento. Lo más reciente que pude conseguir fue una publicación de Instagram de Historic Core DTLA donde se muestra que la fachada ahora tiene un corazón azul y las siglas DTLA (Downtown Los Ángeles) en vez de los anuncios. Uno de los comentarios pregunta si no se suponía que iban a restaurar la señal, a lo que Esotouric Tours, una empresa turística y defensora del patrimonio de Los Ángeles, respondió:

Correcto, fue una violación de la Ordenanza de Patrimonio Cultural y la exención del impuesto predial de la Ley Mills otorgada al arrendatario Matt Baron. La ciudad no lo ha obligado a restaurar el letrero protegido, pero al menos se vio obligado a retirar la valla publicitaria ilegal y ofensiva de Postmates. La imagen de una joven asiática arrastrándose hacia una hamburguesa tan cerca de donde se ahogó Elisa Lam era repugnante. Echamos de menos el letrero genial y odiamos este branding absurdo.

Nadie sabe que le depara el futuro al Hotel Cecil. En marzo de 2024 el sitio web de real estate The Real Deal encontró una publicación de LoopNet, un sitio web de bienes raíces, que listaba el arrendamiento de Simon Baron Development. Explicaban que estaban vendiendo por una suma no divulgable los 91 años que aún le quedaban y que el hotel estaba ocupado a un 60% actualmente. Esta publicación parece no estar ya en el sitio web, pero no se ha hecho público nada aún.

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