Hace más de cuatro décadas, la que sería la primera colonia de Inglaterra en el Nuevo Mundo fue establecida por John White en una pequeña isla de 13 Km de longitud, llamada Roanoke, en julio de 1587. Entre las 115 personas que acompañaron a White se encontraba su hija embarazada junto a su esposo, Eleanor y Ananias Dare, para formar la primera familia cristiana en América.
10 días después del nacimiento de su nieta Virginia, John White se tuvo que devolver a Inglaterra en búsqueda de provisiones para la colonia y el viaje que le debió tomar seis meses le terminó tomando tres años. Cuando John pudo volver a su colonia, no encontró más que edificios en completo abandono y árboles con las palabras «CROATOAN» y «CRO» talladas en ellos.
El destino de los colonizadores nunca se supo, a pesar de las múltiples expediciones que se hicieron para encontrar, aunque sea, los huesos de algún habitante de «La Colonia Perdida». Sin embargo, si le preguntas a los lugareños de la actual Carolina del Norte, te dirán que si te atreves a explorar las costas, tratando de divisar la isla de Roanoke, te podrás topar con una cierva blanca, el espíritu perdido de Virginia Dare, la primera cristiana protestante nacida en América…
O al menos esa es la leyenda. Y ya sea que la hayas oído en Supernatural, Sleepy Hollow o la temporada seis de American Horror Story; seguramente te suenen las palabras Roanoke o Croatoan, las cuales rondan todo tipo de medio audiovisual como uno de los más famosos misterios de la época moderna. Veamos, pues, los Fantasmas de La Colonia Perdida, La Cierva Blanca y toda la influencia que ha tenido Roanoke en la actualidad.
La verdad es que La Colonia Perdida de Roanoke no es sino la segunda colonia establecida en aquella isla, y tampoco es técnicamente el primer territorio inglés en Nuevo Mundo. De hecho, la historia de Roanoke se remonta a casi una década antes de que White estableciera su campamento en la isla.
En 1578, la Reina Isabel I le da la orden a Humphrey Gillbert de «explorar y colonizar los territorios no descubiertos por los Reinos Cristianos». Lo que Gilbert entendió con las órdenes vagas de la Reina fuera que buscara territorio para Inglaterra, en lo que quedaba sin explorar de América, que se remontaba a todo lo que estuviera por encima de La Florida, que en ese momento era un asentamiento español (el primer asentamiento europeo en América del Norte, de hecho).
Es por ello que Gilbert emprende en a lo que hoy día es Newfoundland, una pequeña isla de la costa de Canadá, y reclama St. John’s como la primera colonia inglesa en Nuevo Mundo bajo decreto de la Reina. Sin embargo, al no haber dejado una población fija y haberse perdido en altamar tratando de regresar a Europa, Humphrey Gilbert muere junto a su intento de colonia en 1583, mismo año de su «establecimiento».
En vista de la muerte de Humphrey, la Reina decide dividir los esfuerzos de colonización entre su hermano Adrian Gilbert, quien seguiría explorando Newfoundland y cualquier otro punto norte; y su medio hermano, Walter Raleigh, quien exploraría hacia el sur de Newfoundland. Y es así como en 1584, Raleigh organiza una expedición liderada por Philip Amadas y Arthur Barlowe, quienes llegan a la Isla Croatoan, que recibe el nombre de la tribu indígena que habitaba en ella.
La expedición fue tan exitosa que al volver a Inglaterra se llevaron a Manteo, un «Croatan» hijo de la jefa de la tribu; y Wanchese, representante de la tribu Secotan, quienes controlaban la isla hermana a Croatoan: Roanoke.
Habiendo quedado encantada con los resultados de la expedición, la Reina Isabel I, nombra a Walter Raleigh como «Caballero, Señor y Gobernador de Virginia», nombre que le puso a las tierras visitadas por Amadas y Barlowe. El ahora Sir Raleigh procede a arma una flota de 7 barcos y 600 hombres, con la mitad pensados como los miembros de la colonia que se establecería en Nuevo Mundo; y nombra a Ralph Lane como el gobernador, aunque el Comandante de Flota, Sir Richard Greenville, lideraría la misión.
El 9 de abril de 1585 salió la flota liderada por Greenville, y a mediados de junio fue que llegaron a los Bancos Externos (cadenas de islas de la costa de Carolina del Norte que incluye Croatoan y Roanoke) con solo cinco de los siete barcos y habiendo perdido una gran parte de las reservas de comida al chocarse con un banco de arena.
Dada las circunstancias, Greenville decide que solo se quedarán 100 hombres con Lane para establecer la colonia, mientras que esperan que otra flota venga con más hombres y recursos. Dentro de los colonizadores se encontraban Manteo y Wanchese, quienes volvían a casa para establecer conexiones amigables entre los aborígenes y los ingleses; y posiblemente John White, que en ese momento solo figuraba como artista y cartógrafo (los historiadores no están claros si volvió a Inglaterra con Greenville o decidió quedarse en Roanoke a pesar de no estar en los planes originales).
Manteo sirvió como guía y conexión entre los ingleses y los Secotan, logrando una reunión entre Lane y el líder de la tribu, Granganimeo, para que les permitiera a los ingleses establecer su colonia en Roanoke. Mientras que Wanchese (quien irónicamente era el representante de los Secotan) no se fiaba de los europeos, viéndolos como un posible peligro para los pueblos originarios.
Tras un invierno muy rudo, donde tanto los colonizadores como los nativos fueron atacados por la influenza y la viruela, las relaciones entre ambas partes eran, cuanto menos tensa. Es por eso que ante la muerte de Granganimeo, su hermano Wingina toma control de la tribu, se cambia su nombre a Pemisapan («aquel que vigila») y establece una política de precaución ante los ingleses.
Tras la muerte del único asesor de Pemisapan que apoyaba a los ingleses, Wanchese toma su lugar, y le insiste a su líder del peligro que plantean los ingleses, habiéndose enfrentado ya a otras tribus locales. Pemisapan se armó de cuantos aliados pudo y se reunió con ellos el 31 de mayo para discutir como enfrentar a los ingleses, quienes estaban debilitados, pues nunca había llegado la segunda flota con refuerzos, y ya llevaban casi un año valiéndose por su cuenta.
Al día siguiente, Lane se acerca a la reunión de los pueblos aborígenes, bajo el pretexto de una discusión pacífica, pero da orden a sus oficiales de atacar a Pemisapan, quienes lo matan y montan su cabeza en una pica en las afueras de la colonia, lo que despertó una guerra campal entre indígenas y colonizadores.
Sin embargo, sin señales de refuerzos por parte de Raleigh, y con la repentina aparición de la flota de Sir Francis Drake que iba de vuelta a Inglaterra tras una exitosa campaña por Santo Domingo y Cartagena, y pensó en dejar algunas provisiones y esclavos en la colonia de Raleigh; Lane se vio forzado a evacuar la colonia, y se devolvió a Inglaterra junto a Drake, llegando a Inglaterra en julio de 1856.
Sorprendentemente, sí llegó la segunda flota de refuerzo de Greenville, dos semanas después de que evacuaran Roanoke. Greenville investigó y tras interrogar a tres nativos, uno de ellos fue capaz de contarle la evacuación por parte de los ingleses. Con un año de provisiones y 400 hombres, Greenville se ve forzado a volver a Inglaterra para verificar la historia y deja atrás a 15 hombres para mantener presencia en la isla, los cuales procedieron a ser atacados por 29 nativos y más nunca fueron vistos.
A pesar del fracaso de la primera colonia, John White, junto al escritor Richard Hakluyt y el científico Thomas Harriot, lograron convencer a Sir Raleigh de que les dé una segunda oportunidad, pero Hakluyt propuso que esta vez deberían intentar la colonia en la Bahía de Chesapeake, a 368 millas de Roanoke. Esto fue en gran parte porque pensaban que el Océano Pacífico se encontraba poco más allá de las tierras de Virginia (en realidad yacía a más de 4 mil kilómetros).
Es así como el 7 de enero de 1587, Sir Raleigh aprueba el establecimiento de la «Ciudad de Raleigh» con White como su gobernador. Aproximadamente 115 personas decidieron unirse a la colonia, la mayoría de ellos londinenses de clase media que esperaban hacerse ricos en Nuevo Mundo. Entre esas 115 personas estaba la hija embarazada de White, Eleanor y su esposo Ananias Dare; aparte de Manteo, que había vuelto a Inglaterra junto a Drake y los colonizadores de Lane.
Partieron el 8 de mayo y el 22 de julio llegaron a la isla de Roanoke con las esperanzas de recoger a los 15 hombres que había dejado Greenville para subir hacia la Bahía de Chesapeake. Por algún motivo que aún se desconoce, Simon Fernandes, el capitán portugués que capitaneaba el barco de los colonizadores, dio órdenes de dejar a las 116 almas en Roanoke.
A la mañana siguiente, White llegó a la colonia de Lane, o bueno, lo que quedaba de ella: el fuerte había sido desmantelado, las casas estaban vacías y rodeadas de malezas, y lo único que quedaban de los 15 hombres de Greenville eran los huesos de uno de ellos. Sin otro lugar a donde ir, White envió a uno de sus hombres junto a Manteo para intentar establecer contacto con los Croatan, quienes le cuentan que los 29 nativos habían sido liderados por Wanchese.
White intentó negociar una tregua a través de Manteo y los Croatan, pero los Secotan nunca contestaron. Sin embargo, los colonizadores logran vivir en paz gracias a que White se enfocó en mantener buenas relaciones con los Croatan, y decide bautizar a Manteo y nombrarlo «Señor de Roanoke».
La paz se mantuvo hasta el 18 de agosto de 1587, día en el que nace Virginia Dare, la nieta de John White, y la primera cristiana inglesa nacida en nuevo mundo. Pero no todo era bonito para los colonizadores; cada día se acercaba más el invierno y no habían llegado a tiempo para plantar comida. Las provisiones le podrían durar el resto del año, pero entre la falta de alimento y las tensas situaciones con Wanchese y sus aliados, los colonizadores le piden a White que vuelva a Inglaterra y le solicite a Sir Raleigh refuerzos y provisiones.
Tan solo 10 días después de haber visto a su nieta nacer, el 28 de agosto, John White decide hacerle caso a su colonia y prepara una flota para ir a Inglaterra. El plan era volver durante el invierno, para el año nuevo; pero el viaje de 6 meses se convirtió en 3 años en medio de una guerra entre Inglaterra y España…
John White llegó a Inglaterra el 5 de noviembre de 1587, pero debido a los reportes de que la Armada Española estaba movilizando para atacar a Inglaterra, la Reina Isabel prohibió la salida de cualquier navío del país. Para cuando pudieron derrotar a la Armada en 1589, la prohibición se mantuvo, pues estaban organizando una Contra-Armada.
No fue hasta 1590 que Sir Raleigh pudo organizar una expedición al nuevo mundo. Seis navíos irían a conquistar los puestos españoles en el Caribe, pero dos de ellos se dirigirían al norte para dejar a White en su Colonia.
Los barcos que llevaban a White llegaron a la Isla de Croatoan el 12 de agosto, pero tras investigar unas columnas de humo desde la costa y no conseguir nada, terminaron pisando tierra en Roanoke el 18. En lo que sería el tercer cumpleaños de su nieta, White llega al sitio de su Colonia y no encontró más que las inscripciones CROATOAN en uno de los puestos y CRO en un árbol en las afueras de la colonia.
Sin embargo, para White estas no eran malas noticias. Antes de partir en 1587, White se puso de acuerdo con su colonia que en caso de que algo les pasara y tuvieran que abandonar el lugar, dejarían un mensaje en código de su rumbo o una cruz templaria como señal de socorro.
White creía que los grabados significaba que habían huido a la Isla de Croatoan para refugiarse entre los nativos con Manteo. Inmediatamente, abordaron de vuelta el barco y partieron hacia la isla, pero entre un ancla rota y los vientos poco favorables, tuvieron que retirarse a Inglaterra, llegando en octubre.
Poco se sabe de White después de este punto, pero evidentemente la tragedia de su Colonia lo afectó gravemente, pues desapareció por completo. Uno de los últimos documentos que se conocen de él es una carta donde dice que entrega la vida de su familia «al misericordioso auxilio del Todopoderoso, a quien humildemente suplico que los ayude y consuele.»
Sir Raleigh no volvió a hacer intento de conseguir a los colonizadores hasta 1595, cuando parte en su primer viaje trasatlántico en búsqueda de las almas perdidas. Sin embargo, luego admitió que eso no fue más que un cuento para despistar al público de su verdadero objetivo: encontrar El Dorado.
Tras la desaparición de la Colonia de Roanoke en 1587, no fue hasta 1607 que se establece el primer asentamiento Inglés permanente en nuevo mundo: Jamestown, a 175 kilómetros de Roanoke. John Smith, el fundador y gobernador de Jamestown, fue capturado por los Powhatan, los nativos de la zona que lo llevan a su jefe, quien le comparte información sobre lugares donde habían conseguido a personas con atuendos europeos.
Smith intentó investigar la zona, pensando que podrían ser los colonizadores de Raleigh, pero no consiguieron señales de ellos. Años después, en 1610, William Strachey, un escritor, llega a Jamestown, en búsqueda de inspiración para escribir un libro sobre la Colonia de Virginia que titula «La Historia del Viaje a la Virginia Británica»
En este libro, Strachey describe los pueblos nativos de la zona, incluyendo a los Powhatan y sugiere que los hombres con vestimenta europea que le describió el jefe a John Smith eran los colonizadores de Roanoke. Estos se habrían integrado a los Croatoan y se moverían con ellos a lo largo de la región, llegando a un territorio en las lejanías de los Powhatan donde vivirían pacíficamente durante 20 años.
La paz se acabaría cuando el líder de los Powhatan decide atacarlos, dejando como sobrevivientes a cuatro hombres, dos niños y una mujer, que escaparían hacia el río. Aquí entrarían a la protección de los Ritanoe, otro pueblo originario de la zona.
Como última evidencia de la supervivencia de los colonizadores de Roanoke, John Lawson, otro escritor y naturalista, visitó el grupo de islas donde se encuentran Roanoke y Croatoan. Aquí se encontró con los Hatteras quienes le contaron de muchos de sus ancestros eran blancos, y que algunos tenían ojos grises. Esto, junto al hallazgo de armas inglesas en la Isla de Roanoke, confirmó para Lawson que el pueblo de White se había asimilado a los indígenas de la isla cuando perdieron la esperanza de reencontrarse con él.
Aunque la teoría de Lawson parece sugerir que los colonizadores se quedaron en la isla durante generaciones y nunca fueron a Jamestown, hay otro elemento que parece confirmar lo que escuchó Smith: las Piedras Dare. En 1937, Louis Hammond iba caminando por el Río Chowan (donde se supone que escaparon los sobrevivientes de la masacre de los Powhatan, según Strachey), cuando se encontró con una piedra grabada con un mensaje de Eleanor White Dare, hacía su padre, John White.
El mensaje explica que tras la partida de White, los colonizadores se vieron en medio de una masiva guerra entre distintos pueblos indígenas y los europeos que tuvieran puestos en la isla. Eleanor cuenta que pudieron escapar, pero que la hambruna y enfermedad hizo que los aborígenes dijeran que los espíritus estaban molestos por la presencia de ingleses y asesinaran a todos, excepto a siete que lograron escapar. Entre los muertos estaban el esposo de Eleanor, Ananias, y su hija Virginia.
Aunque la piedra parece confirmar a la perfección la historia que cuenta Strachey, no se sabe que tan cierta sea la información que se encuentra en las Piedras Dare. Aparte de la piedra que contiene el mensaje de Eleanor se encontraron más de 48 que parecen contar la historia de la Colonia Perdida de Roanoke, pero muchas se ha descubierto que son falsas. Es probable que la primera no lo sea, pues el mensaje de White-Dare es el único que está escrito en verdadero inglés de la época (un idioma radicalmente distinto al inglés moderno).
Aunque puede que nunca se sepa lo que realmente ocurrió con la Colonia Perdida de Roanoke, es interesante pensar en cómo sería la vida de estos colonizadores que se vieron forzados a tener que integrarse entre los pueblos aborígenes.
Y es precisamente en este misticismo de los colonizadores viviendo entre indígenas que nacen muchos mitos alrededor de una figura en particular: Virginia Dare, la primera inglesa nacida en Nuevo Mundo. Dato curioso: En un libro de 1908 llamado «La hija de Virginia Dare», se revela que es la madre secreta de Pocahontas.
La leyenda más famosa alrededor de Virginia Dare es sin duda alguna la del poema narrativo de Sallie Southall Cotten: «La Cierva Blanca: El Destino de Virginia Dare.» Este poema se considera uno de los primeros mitos estadounidenses.
En esta versión de los eventos, Wanchese planeaba masacra a la Colonia de Roanoke tras la partida de John White, pero por suerte Manteo escuchó rumores del ataque y ayuda a los colonizadores a escapar y asimilarse a los Croatoan. Aquí, Virginia crecería con el nombre Winona-Ska.
La belleza de Winona es abrumadora, y encanta al hijo del jefe de los Croatoan, Okisko. Winona y Okisko planean casarse, pero un brujo llamado Chico también se vio cautivado por Winona y cuando esta lo rechaza, Chico la transforma en una cierva blanca.

Okisko se arma con unas flechas hechas de perla que la devolvería a la normalidad una vez perforaran el corazón de la cierva. Desafortunadamente, el hijo de Wanchese buscaba gloria cazando a la mítica cierva blanca con una flecha de plata que le dio la Reina Isabel I a su padre.
En un encuentro del destino. Okisko y el hijo de Wanchese disparan a la vez, y ambas flechas perforan el corazón de Winona, transformándola en humana pero matándola instantáneamente. Okisko llora junto al cuerpo de su amada, rezando por devolverla a la vida, lo que consigue bajo la condición de que el espíritu de Virginia Dare permaneciera en este mundo en forma de una Cierva Blanca. En la actualidad, personas de Carolina del Norte reportan avistamiento de la cierva.
En la actualidad, el mito de la Colonia Perdida de Roanoke sirve como musa de cientos de historias, series y libros. Estos son cuatro ejemplos, pero múltiples escritores han adaptado este cuento a sus creaciones.
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