Tras el ilustrador Día de Industrias del Festival Internacional de Cine de Panamá, vinieron tres días de proyecciones con una robusta cartelera de 41 películas repartidas en tres salas de la Ciudad de las Artes que le dio pelea a cualquier cine comercial. El IFF Panamá dividió los largometrajes en las siguientes categorías; puedes hacer clic para ver los films dentro de cada sección, junto a su país (o países) de desarrollo y director. Al hacer clic en el nombre de la película, te llevará a la página del IFF con más detalles de la sinopsis y ficha técnica, tanto en español como en inglés:
- Cabeza de Ratón (2025) – Martín Proaño.
- Caja Rápida (2025) – Jeico Castro Ferrari.
- Cautiverio (2025) – Sebastián Jiménez, Omar Calvo.
- El Viaje de Kokorrdit (2026) – Guido Bilbao, Elio B. Cunampio.
- En Busca del Indio Conejo (2026) – Annie Canavaggio, María Neyla Santam.
- Harakiri, me haces falta (2025) – Alejandro Castro Arias.
- Paraíso Tropical (2026) – Abner Benaim.
- Saloma (2026) – Miguel I. González.
- Cordillera de Fuego (2025) – Costa Rica – Juan Manuel Fernández.
- El monaguillo, el cura y el jardinero (2025) – Costa Rica – Juan Manuel Fernández.
- Esta Isla (2025) – Puerto Rico – Lorraine Jones, Cristian Carretero.
- Milly: Reina del Merengue (2025) – España – Leticia Tonos Paniagua.
- Nieta de mi abuela (2025) – República Dominicana – Tatiana Fernández Geara.
- Para vivir: El implacable tiempo de Pablo Milanés (2025) – México, España, Estados Unidos – Fabien Pisani.
- Sana y Salva (2026) – Puerto Rico, República Dominicana – Arí Maniel Cruz.
- Zion (2025) – Francia – Nelson Foix.
- Barrio Triste (2025) – Colombia, Estados Unidos – STILLZ.
- Belén (2025) – Argentina – Dolores Fonzi.
- Calle Málaga (2025) – Marruecos, Francia, España, Alemania, Bélgica – Maryam Touzani.
- Croma (2025) – Argentina, Alemania, Austria – Manuel Abramovich
- El Canto de las Manos (2025) – Venezuela, España – María Valverde.
- El Último Azul (2025) – Brasil, México, Chile, Países Bajos – Gabriel Mascaro.
- Free Color (2020) – Estados Unidos, Francia, Venezuela – Alberto Arvelo.
- Hijo Mayor (2025) – Argentina, Francia – Cecilia Kang.
- La Misteriosa Mirada del Flamenco (2025) – Chile, Francia, Alemania, España, Bélgica – Diego Céspedes.
- Los Tigres (2025) – España – Alberto Rodríguez.
- Nuestra Tierra (2025) – Argentina, Estados Unidos, México, Francia, Países Bajos – Lucrecia Martel.
- Un cabo suelto (2025) – Argentina, Uruguay, España – Daniel Hendler.
- Aki (2025) – Canadá – Darlene Naponse.
- Franz (2025) – República Checa, Alemania, Polonia – Agnieszka Holland.
- Let me paint my world for you (2026) – Alemania, Suiza, Reino Unido – Andrea Christina Furrer.
- My father’s shadow (2025) – Reino Unido, Nigeria – Akinola Davies Jr.
- Put your soul on your hand and walk (2025) – Francia, Palestina – Sepideh Farsi.
- Sound of falling (2025) – Alemania – Mascha Schilinski.
- U are the universe (2025) – Ucrania, Bélgica – Pavlo Ostrikov.
- Un fantasma para servirte (2025) – Tailandia, Francia, Singapur – Ratchapoom Boonbunchachoke.
- Ocean with David Attenborough (2025) – Reino Unido – Colin Butfield, Toby Nowlan, Keith Scholey.
- Olivia y el terremoto invisible (2025) – Bélgica, Suiza, España, Chile, Francia – Irene Iborra Rizo.
- Papaya (2025) – Brasil – Priscilla Kellen.
- Runa Simi (2025) – Perú – Augusto Zegarra.
Además de los tres auditorios de la Ciudad de las Artes, la inauguración y el cierre del festival se hicieron en el Teatro Nacional de Panamá; aparte de las proyecciones de cuatro de las películas de Perspectiva Panamá el sábado y una el domingo. Por su lado, el Museo del Canal en Casco Antiguo tuvo una variedad de films durante los tres días del festival.
Parte de la iniciativa del IFF es llevar el cine al público; por lo que proyectaron Papaya y Olivia y el terremoto invisible en el Teatro Ateneo de Ciudad del Saber el sábado 11 de abril, ofreciendo entradas gratis a estudiantes de distintas escuelas y centros de formación. Ese mismo día, presentaron Olivia y el terremoto invisible en una tarde de cine al aire libre gratuito en el Complejo Deportivo de Torrijos Carter. La dinámica se duplicó el domingo 12 con Ocean with David Attenborough en el Biomuseo de Amador.
Como podrán entender con esta presentación, la cantidad de contenido fue tan amplia y variada que sería imposible ver todas las películas sin clonarse. Vimos siete proyecciones en total, por lo que aquí les presentaré mi análisis de las cuatro que vivimos el viernes 10 de abril, junto con una breve descripción de las que me gustaría haber podido ver.
Dicen que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones, y creo que esa es la mejor manera de describir la trama de Caja Rápida. En este action-thriller panameño, Einar (interpretado por Andrés Morales) se ve forzado a participar del robo de un banco para poder salir a flote. A través del inescrupuloso licenciado Omar (Julio Chamorro), alias «Abogado», entra en contacto con un trío criminal sumamente violento.
No hay honor entre ladrones para el musculoso Nueve (Marvis O. Pittí) o el imparable «Galan» Siete (Nick Romano), quienes están dispuestos a matar a quienes vean como un obstáculo. La única lealtad que mantiene este último es hacia su primo, «Gordo» Ocho (Juan David Guardia), a pesar de ser el «awebao» del grupo. A lo largo del film, se lleva hasta el límite la idea de «hacer lo que sea por la familia», hasta el punto de corromperla.
Dirigida por Jeico Castro Ferrari y producida por Fariba Hawkins y Cristian Salinas; Caja Rápida fue descrita por el mismo equipo creativo como una «película de acción que no glorifica la violencia». La violencia se siente más como la consecuencia extrema de las decisiones de Einar de confiar en las personas equivocadas y creerse el cuento de «ser el capitán de tu propio destino» cuando solo fue un peón más. Al final, nuestro «pasante» comprende que está en aguas infestadas de tiburones que buscan cualquier excusa para cometer sus actos de violencia.
Me encantaría analizar más a fondo la trama de la película, pero esta es una de esas experiencias que es mejor vivirlas de primera mano. La trama da unos giros inesperados, pero consistentes con la caracterización de los personajes. En una época donde la mayoría de las películas de acción siguen la misma receta, Caja Rápida da un respiro de aire fresco al género con personajes verdaderamente entrañables que te hacen dar cuenta de que no hay un solo camino a la violencia, sino que es un muelle al que muchos barcos llegan por motivos distintos.
Este film se siente como el verdadero blockbuster con efectos prácticos y cinematografía de alta calidad, una edición impecable y un guión cargado de comentarios que confrontan las fantasías de Hollywood con la realidad de Latinoamérica. Antes del IFF, estuvieron en salas de cine panameñas por siete semanas consecutivas, un logro absolutamente merecido para estos 119 minutos de alto octanaje.
Si Caja Rápida explora la violencia del mundo criminal que vemos en las noticias, Cabeza de Ratón explora la explotación que ocurre detrás de telones. Francisco «Frank» Cruz (Gregory Manrique) es un publicista joven que se ve sumergido en medio de una conspiración tras la muerte misteriosa de su mejor amigo, Antonio «Tony» Maldonado (Juan David Guardia). Mientras Frank intenta procesar la muerte de Tony, el Sr. Maldonado (Arturo Montenegro), jefe del primero y padre del segundo, recomienda a Francisco para desarrollar la campaña política del Dr. David Sarmiento (Julio Chamorro).
Frank vive en un entorno que «come de las apariencias». Maneja un Mercedes-Benz que está en constante riesgo de ser embargado por el banco. Vive en lo que esencialmente es un armario en uno de los edificios más lujosos de Ciudad de Panamá. Durante toda la trama hace lo posible por codearse con la alta sociedad: los Maldonado, el Dr. Sarmiento e incluso el sospechoso Jayson Ramirez (Nick Romano), un miembro de la exclusiva Sociedad de la Harpía al que Francisco quiere ver como una especie de mentor.
La brújula moral de la película es Sofía Marín (Paola Espinoza), la compañera publicista que intenta apelar al mejor lado de Frank. En su tiempo libre, Francisco crea el personaje de Cabeza de Ratón, una rata con saco y corbata que parodia a los «yeyesitos» de la Sociedad. Al mismo tiempo que se descubre un pasado oscuro entre el Dr. Sarmiento y Tony, el traje de Cabeza de Ratón desaparece del apartamento de Frank.
Vivimos en un mundo donde lo que antes sonaba como cuentos de terror de un conspiranoico, ahora sale en documentales. También vivimos en un mundo donde muchos de nosotros soñamos con ser millonarios. Cabeza de Ratón confronta la realidad de que todos queremos pertenecer a un grupo que no nos quiere ahí. Como dice uno de los miembros de la Sociedad de la Harpía entre risas: «El que tiene sopa (expresión panameña para cuando uno está sudado) y come sopa es pobre toda la vida».
Lo que sigue es un laberinto de revelaciones donde se pondrá a prueba una simple tesis: «¿Cuánto cuesta mirar para el otro lado?». Este thriller tropical fue escrito y dirigido por Martin Proano y traslada perfectamente la atmósfera de películas como Donnie Darko al particular humor negro que caracteriza a los latinos, todo en una realidad donde las fiestas secretas de la alta sociedad se han hecho públicas.
De la jungla de concreto que es la Ciudad de Panamá nos trasladamos a Mayagüez, Puerto Rico. En este pueblo de alrededor de 30,000 habitantes se grabó gran parte de este coming of age boricua. Dirigida y producida por la dupla de Lorraine Jones Molina y Cristian Carretero, esta película se balancea entre un thriller-drama de crimen y un documental que resuena con las experiencias vividas dentro y fuera de PR. Para quienes pudimos ver el film, no debería sorprender que hayan ganado Mejor Fotografía, Mejor Dirección Novel y el Premio del Jurado en el Festival de Tribeca, además de ser la primera producción puertorriqueña en ganar un premio del Film Independent Spirit Awards, llevándose el Premio John Cassavettes, entregado a películas con un presupuesto menor a un millón de dólares.
La violencia es el catalizador que cambia por completo la vida de los hermanos Charlie (Xavier Antonio Morales) y Bebo (Sion Ortiz) cuando la antigua relación entre Charlie y el pandillero Moreno (Audicio Robles) termina saliendo cara. Bebo termina huyendo junto a su novia Lola (Fabiola Victoria Brown) al campo aledaño a Mayagüez, donde la gentileza de don Cora (Teofilo Torres) les llega en un momento de necesidad. Lo que comienza como un lovers on the run a lo Bonnie y Clyde, rápidamente se choca de cabeza con la realidad, donde los elementos, el sentimiento de persecución y la añoranza de volver a casa de su mamá Aida (Georgina Borri) caen sobre Bebo hasta erosionar su relación con Lola.
La película juega con la ironía para mostrar la paradoja surrealista que se vive en Latinoamérica, especialmente el Caribe. Charlie hace lo posible para darle una buena vida a su esposa, hijos y hermano menor, pero cuando eso no es suficiente, recurre a la ilegalidad; al final, se encuentra con una muerte sin sentido que deja a su esposa viuda, sus hijos sin padre y su madre sin un hijo y con otro a la deriva. En un principio se nos muestra a Bebo como un muchacho endurecido por las calles de Mayagüez, ganándose la vida negociando el mejor precio para lo que pesca con su hermano. Pero cuando se nos presenta la relación de los hermanos con Moreno, se hace evidente la incomodidad que siente Bebo al estar rodeado de armas y violencia.
Por el otro lado, Lola es introducida como la niña adinerada, metiendo a Bebo para fumar marihuana a escondidas de su padrastro gringo en un caserón de dos pisos. Sin embargo, es ella quien motiva a Bebo a escaparse tras la muerte de Charlie. Lola termina siendo la hija de un revolucionario asesinado por el FBI, quien ve a través de los privilegios que la rodean y se cansa del abuso de su padrastro para decir: «Yo me iría pa’l monte y pa’l carajo. Pienso que hay otras maneras de vivir». A lo largo de su viaje por el campo, se van cayendo capa por capa las facetas de Bebo y Lola: la revolucionaria, el poeta, la bailarina, el vengador y, por último, el par de chicos que solo quieren volver a casa.
En Esta Isla, Puerto Rico es un personaje más de la trama. El silencio entre diálogos es rellenado por el canto del coquí. Las tomas de la naturaleza enmarcan las interacciones entre los personajes. Los conflictos sociales de la isla pueden ser leídos entre cada línea del guion. Para el final de la película, Bebo es bautizado por el mar boricua, dándole un nuevo inicio a su vida. Y así como el film es un coming of age de Bebo y Lola, lo es para PR.
La película nace en 2014 con un cortometraje del mismo nombre, dirigido también por la pareja Carretero-Jones. En el proceso de producción para adaptarlo a largometraje, pasó el huracán María en 2017, las protestas del verano de 2019 que forzaron la renuncia del gobernador, los terremotos que afectaron al suroeste de la isla en 2020. El guion fue evolucionando y la pandemia desplazó el rodaje; incluso mientras filmaban, el pueblo de Mayagüez sufría inundaciones que quedan reflejadas dentro del film.
Experimento Lúdico, la casa productora de Cristian y Lorraine, está haciendo olas en los festivales del mundo con Esta Isla, retratando muchos aspectos de la realidad de Puerto Rico. Durante los 114 minutos de la película, te encariñas profundamente con los personajes, hasta los más inesperados. Gran parte de esto se debe a lo mucho que conectó cada actor con su rol, lo que puedes ver en una serie de posts que compartió Esta Isla en su Instagram dando a conocer a cada personaje.
El primer día del IFF Panamá concluyó, irónicamente, con la ceremonia de apertura en el Teatro Nacional de Panamá. Bajo la luz de las estrellas se llevó a cabo la alfombra roja, incluyendo al elenco, directores y productores de las películas reseñadas arriba, junto al equipo organizador del festival. Una vez adentró, pudimos disfrutar de Runa Simi, dirigida por Augusto Zegarra, un documental sobre una producción cinematográfica. Pero no cualquier producción: un doblaje al quechua de El Rey León.
El quechua es una familia de lenguas originarias de América con más de siete millones de hablantes repartidos en Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Argentina, Chile y Brasil. Alrededor de 3 millones de quechuahablantes se encuentran solo en el Perú. A pesar de ello, es un sector del público completamente ignorado por el mainstream: la creación de contenido en quechua es en su gran mayoría independiente, hecha por quechuahablantes para quechuahablantes.
Es aquí donde entra Fernando Valencia, protagonista del documental. Nació en Paccaritambo, un distrito de 7,000 habitantes que pertenece al departamento de Cusco. Inició su carrera como pintor y diseñador tras estudiar en la Escuela de Bellas Artes Diego Quispe Tito, pero su trayectoria dio un giro significativo hacia la comunicación audiovisual y el activismo lingüístico. Fue locutor en radio de un programa en quechua en la ciudad de Cusco (capital del departamento homónimo). En 2016 inició el proyecto Quechua Clips, una serie de doblajes de escenas famosas de películas como La Era del Hielo, Star Wars y un cover de Hakuna Matata de El Rey León, con su hijo, Dylan, haciendo de Simba.
Habiendo participado en varios proyectos de traducción oficial del gobierno regional de Cusco y viendo la globalización de las lenguas quechuas, decidió fundar Yaw Runa Simi Studios en 2017. Empezó originalmente como una academia de quechua abierta al público, utilizando modalidades de clases virtuales para llegar a un público más amplio. El 10 de marzo de 2020, publicaron el libro Inkaq Suchin (Tesoro del Inka), un cuento ilustrado, escrito en quechua, inglés y español, sobre Yaw y Llamile, una llama hembra y otra macho que emprenden un viaje desde Cusco hacia Machupicchu en búsqueda del titular botín.
Lastimosamente, la pandemia dificultó cualquier plan que tuviera Fernando, aunque se encargó de traducir información importante sobre el covid-19. Durante ese primer año de confinamiento, Yaw Runa Simi empezó a subir vlogs en YouTube sobre la vida de campo en Paccaritambo. Eventualmente, evolucionó a la primera casa de doblaje a idiomas originarios del Perú, haciendo un casting de «actores y actrices de voz para doblaje de película animada al quechua».
Lo que comenzó como una pequeña audición en un salón en Cusco (siguiendo todos los protocolos de salubridad de la época) se convirtió en la trama del documental Runa Simi. A lo largo de los 81 minutos del largometraje se ven los altibajos de tratar de hacer este proyecto lo más oficial posible. Para empezar, lo único que obtenía intentando llamar a alguien de Disney que pudiera ayudarlo a conseguir el visto bueno de la empresa era un «que tenga un mágico día».
De los miles de DMs que Fernando envió, solo respondió Rob Minkoff, director de El Rey León. Lo que parecía una puerta abriéndose se volvió una decepción cuando Minkoff dijo que «los derechos pertenecen a Disney y vas a necesitar más que mi apoyo para que te permitan usar la película». Viéndose en un callejón sin salida, Fernando tomó una decisión muy latina: «Mejor pedir perdón que pedir permiso».
Dylan, el hijo de Fernando, retomaría su papel de Simba joven, mientras que Valencia haría de Mufasa. De esa manera, el proyecto tomó otro significado: ya no era solo sobre llevarle esta película a los quechuahablantes que no habían podido disfrutarla por estar doblada exclusivamente al español; se trataba del legado que le dejaría a su hijo. Las montañas de Paccaritambo hicieron las veces de la Roca del Rey para Fernando y Dylan, y todo lo que toca la luz es su Ayllu.
Al doblaje se sumó un elenco de actores y actrices sumamente talentosas. Sin las «bendiciones» de Disney, Yaw Runa Simi Studios hizo un trabajo profesional cuyas voces y canciones le dan su buena batalla al doblaje latino y la versión original en inglés. Parte de este gran trabajo se puede ver en el portafolio del estudio que tienen subido a su YouTube. Por motivos obvios, no pueden distribuir la película completa por internet, pero le dieron una presentación gratuita al aire libre en Paccaritambo.
Durante el documental se evidencia lo multifacético y habilidoso que es Fernando Valencia, pero el aspecto que más engancha de su personalidad es su moral y altruismo. La visión detrás de la traducción de El Rey León al quechua es «el derecho a poder consumir media en tu idioma materno», y es un sentimiento con el que conecto por completo. «Runa Simi» no es solo el título del documental, sino que es uno de los nombres que se usa para hablar de las lenguas quechuas, pues significa «lengua del pueblo». La idea, pues, es llevar una película que probablemente todos vimos, desde los 90 hasta la actualidad, a una lengua que en un momento estuvo en un peligro serio de extinguirse a causa de la discriminación.
Como ya mencioné al comienzo, la cartelera del IFF Panamá fue tan amplia que muchas veces teníamos que escoger entre dos películas. Por lo que nos parece justo que, aunque no le podamos dar una reseña a todas, destaquemos algunas de las películas que nos faltaron ver.