ARTÍCULO

El Poeta Ciego que Tal Vez No Existió

Es indiscutible que la Odisea e Ilíada han servido como inspiración de infinidad de historias. Lo que sí es debatido es la existencia de su autor, Homero.

Aunque la Épica de Gilgamesh es considerada como «la pieza literaria más antigua» (o al menos que haya logrado sobrevivir hasta la época moderna), la Ilíada y la Odisea son considerados por muchos como dos textos esenciales para todo aquel que quiera contar una historía épica (en el sentido dramatúrgico griego de la palabra).

«Dante y Virgilio conocen a Ulises» Bartolomeo di Fruosino c. 1420

Si alguna vez has visto o leído algo sobre la Guerra de Troya, probablemente esté basado en el recuento de la Ilíada. Odiseo (o Ulises en latín) apareció en la Divina Comedia de Dante Alighieri. En la modernidad nos seguimos refiriendo a un viaje largo y lleno de obstáculos como una «odisea». Ambos textos han sido adaptados a decenas de películas, libros y series. Christopher Nolan va a adaptar la Odisea en 2026, con Matt Damon como Odiseo y Tom Holland como (probablemente, creo yo…) su hijo, Telémaco. Entre 2022 y 2024, el productor musical independiente Jorge Rivera-Herrans compuso en su totalidad e hizo la parte de Odiseo en Epic: The Musical, un musical basado en el texto homérico.

Podría seguir, pero si me pusiera a decir cada pedazo de multimedia que utiliza los elementos narrativos de la Ilíada u Odisea estaríamos aquí hasta que el Sol explote. Creo que se entiende lo importante que han sido los aportes de Homero para el storytelling moderno. Sin embargo, en el siglo XVIII los académicos literarios empezaron a dividirse en dos campos en cuanto a los textos: un grupo creía que tanto la Odisea como la Ilíada habían sido escritas únicamente por Homero; el otro, que Homero había diseñado la historia, pero que durante el tiempo se le fueron añadiendo elementos cuando recontaban las épicas.

Busto de mármol de Homero. Copia romana de un original helenístico del siglo II a. e. c.

Sin saberlo, esta chispa inicio un ardiente debate que aún no está del todo terminado: La Pregunta Homérica. Los académicos empezaron a cuestionar si se trataba de una especie de escritura grupal y la conversación se fue volviendo: ¿Quién es Homero? Si bien este nombre es mencionado por todo tipo de personajes históricos (Aristóteles daba clases con las escrituras de Homero), es difícil saber exactamente quién era este tal Homero. En gran parte es porque estamos hablando de textos del siglo VII Antes de Cristo (o a. e. c. que usaré para abreviar).

A esto se le sumó académicos que consideraban que la sintaxis, forma de escribir e incluso opiniones políticas cambiaban mucho entre la Odisea e Ilíada. Algunos acreditaron esto a que los textos fueron escritos en dos momentos muy distintos de la vida de Homero, atribuyendo los cambios a un hombre más experimentado y sabio. Otros se empezaron a cuestionar si de verdad las dos épicas habían sido escritas por la misma persona. Esta se volvió la segunda pregunta homérica.

«Homero y su lazarillo». William-Adolphe Bouguereau 1974.

Y por último, los historiadores entraron en un debate de dónde es Homero y bajo qué circunstancias pudo escribir tan detalladamente los eventos de la Guerra de Troya. Parte de este debate es político. Algunos académicos plantearon su lugar de origen como Esmirna, una antigua ciudad griega que desde 1930 es Izmir, Turquía; esta versión es a apoyada actualmente por muchos turcos. Otros sugieren que el dialecto es de Quíos, una isla griega en el mar Egeo; esta es la versión apoyada en la actualidad por los griegos. Esta última pregunta homérica la dificulta la gran cantidad de mitos y rumores que existen alrededor de Homero. Tal vez no debería sorprender, pero tomaron a este poeta y lo volvieron prácticamente un Dios, como a Asclepio. 

Sé que es un prefacio un poco largo, pero así de complejo es este debate. Ahora, les plantearé algunas de las respuestas de las famosas Preguntas Homéricas:
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  1. ¿Quién era Homero?
  2. ¿Son la Ilíada y la Odisea del mismo autor?
  3. ¿Cuándo, cómo y dónde se escribieron los textos? 
El Poeta Ciego

El problema principal para responder a la primera pregunta homérica es que no hay mucha referencia contemporánea (es decir, del tiempo que Homero vivía) del poeta o de los elementos más interesantes que se han rescatado de su vida. Si le preguntas a alguien si conoce de Homero, lo más probable es que piensen en Los Simpson. Lo segundo más probable que te diga es si hablas del poeta ciego que escribió la Odisea e Ilíada. El detalle está en que las referencias de que Homero era ciego provienen de la época del Imperio Romano, casi ocho siglos después de su presunta existencia.

En un principio se consideraba que Homero vivió entre el siglo IX y VIII a. e. c. La creación, tanto de la Ilíada como de la Odisea, suele estar puesta entre finales del siglo VIII a. e. c. como muy tarde o mediados del siglo VII a. e. c. Recordemos que los para los siglos antes de la era común, mientras mayor sea el número, más antiguo es. Por esto, muchos académicos consideraban que la brecha de casi 200 años entre la presunta vida de Homero y la «escritura» de sus dos obras célebres.

Copia romana del siglo II e. c. de un busto de Heródoto confeccionado a mediados del siglo IV a. e. c.

El problema aquí es que estos supuestos vienen de los textos de Heródoto de Halicarnaso, un historiador griego que vivió entre 484 y 425 a. e. c. Considerado cómo el Padre de la Historia por muchos, dijo que tenía conocimiento de la existencia de Homero como mucho diez generaciones antes de él. Algunos historiadores consideran que una generación implica 40 años, poniendo a Homero alrededor del 800 a. e. c. Otros piensan que es más racional ponerle unos 25 años por generación, lo que significa que Homero vivió entre el 700 y 750 a. e. c., dándole tiempo suficiente para escribir ambos poemas.

Las referencias más tempranas que tenemos de Homero son de poetas de finales del siglo VII a. e. c. que utilizaron frases y estructuras homéricas en sus creaciones. De ser cierto que vivió alrededor del 700 a. e. c., estas serían referencias casi contemporáneas que corroborarían teorías como que Homero vivió la invasión de los Cimerios en Anatolia en 714 a. e. c. Es importante pensar que Homero supo de eventos como este porque en sus épicas escribe de una forma muy detallada ciertos momentos históricos de la Antigua Grecia.

Esta pues, es la hipótesis más apoyada en la actualidad: vivió un poeta griego llamado Homero en algún punto del siglo VII a. e. c. No se puede saber a ciencia cierta si fue él quien escribió la Ilíada y Odisea o si solo escribió una de ellas. Tampoco se puede saber si de verdad era ciego a no ser que inventemos una máquina del tiempo, pero todo pareciera indicar que sí existió un Homero. A pesar de que la mayoría de académicos aceptan por lo menos este «axioma», hay otras teorías que pretenden explicar la verdadera creación de dos de las más influyentes obras de arte de la humanidad.

la autora de la odisea
«Odiseo y Nausícaa». Salvator Rosa c. 1655.

En 1922, el novelista y académico Samuel Butler (escritor de Erewhon, una de las primeras novelas en hablar de inteligencia artificial) publicó La Autora de la Odisea, Dónde y Cuando la Escribió, Quién Era, El Uso que le Dio a la Ilíada y Cómo los Poemas Crecieron en sus Manos. Como el exhaustivo título indica, Butler consideraba que los pasajes de la Odisea debían, indudablemente, venir de la mano de una mujer joven. Particularmente le llamaba la atención la forma en la que estaba escrita Nausícaa y sus interacciones con Odiseo. Le parecía que no había libro de la Odisea que estuviera escrito como el de la princesa de los feacios: la manera en la que describía los jardines de sus Alcínoo y Arete era como si hablara de sus propios padres; había una chispa en la forma de escribir la vida de los feacios que carecía el resto de la épica.

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«Nausícaa». Frederick Leighton c. 1879.

En 271 páginas Samuel analizó los 24 libros (el equivalente antiguo a lo que hoy en día llamaríamos capítulo) que componen la Odisea. Durante su tesis expone detalles geográficos que salen del texto para concluir que tanto Esqueria, tierra de Nausícaa, como Itaca, tierra de Odiseo, comparten características emblemáticas con Trapani, una ciudad al oeste de Sicilia. Butler también plantea que la autora evita inventar detalles de paisajes que desconoce y encuentra que incluso los lugares propios de la mitología griega se inspiraron en el Monte Erice y otras regiones cercanas a Trapani.

Todo esto lo llevo a pensar que aunque Homero sí existió y escribió la Ilíada, esta historía llego a una jovencita de la alta sociedad de Sicilia que decidió expandir el mundo con la vuelta a casa de Odiseo el Astuto. Esta chica se llegaría a incluir en la historia como Nausícaa, y podría explorar cuestiones de honor y género en una época donde tal vez no era tan común plasmar estas experiencias desde el punto de vista de una mujer joven; algo que le da la originalidad que le siente Samuel Butler a la Odisea. El escritor dice que tras plantearle su idea de que este texto fue escrito por una mujer, sus compañeros académicos empezaron a notar detalles que no habrían visto de otra forma. Sin embargo, que acredite una de las épicas griegas a Sicilia sí resultó controversial.

Poemas épicos y tradición oral
«La procesión del Caballo en Troya». Giovanni Domenico Tiepolo c. 1760.

Otro factor muy importante que hace a la Ilíada tan especial es que la Guerra de Troya, el evento central del texto, ocurrió entre el siglo XIII y XII a. e. c. Si la épica fue escrita alrededor del 650 a. e. c., describe de una manera muy detallada una guerra que ocurrió medio milenio atrás. Esto llevó a algunos académicos a creer que los dos trabajos atribuidos a Homero tenían elementos de hasta mil años antes de su supuesta existencia, por lo que él no podía ser el autor. Sin embargo, esta teoría no tenía mucho de que apoyarse y fue rápidamente descartada por la comunidad académica.

En 1928, Milman Parry hizo una disertación donde cambió por completo el debate alrededor de la Pregunta Homérica. Notó que tanto la Odisea como la Ilíada contenían expresiones similares a las fórmulas que utilizaban los bardos de la época para recitar poemas. Elementos como los epítetos (Aquiles, el de los pies ligeros; Odiseo, el de muchas mañas) eran formas convenientes de mantener en la mente las habilidades, condiciones y pensamientos de los personajes, en especial en poemas largos.

De esta manera, los literarios se volvieron a dividir en dos campos: unos pensaban que ya la Ilíada y Odisea no podían ser considerados clásicos literarios, pues es nada más una escritura de lo que algún bardo recitó en algún momento; otros no veían el problema en seguir viendo estos dos textos como clásicos, simplemente adaptaban el prisma por el que lo analizaban. Surgieron ideas como que «Homero» era un título que se daba a los bardos que podían recitar los poemas épicos.

Primera imagen promocional de The Odyssey (2026) de Christopher Nolan. Matt Damon vestido como Odiseo.

Empezaron a cuestionar elementos del legado de Homero como los Homeridae, un clan de poetas en la isla de Quíos que se supone son los descendientes del creador de la Odisea e Ilíada (esta es la principal prueba de que Homero era de Quíos). «Hómēros» no es solo un nombre en griego, sino un sustantivo que significa «prisionero», por lo que muchos académicos consideraban que el supuesto poeta griego no era más que los prisioneros de guerra en la Antigua Grecia. Estos «homeros» al ser de países rivales no eran útiles como soldados, pues su lealtad estaría en cuestionamiento. En cambio, los dejaban como escribas o historiadores.

En la actualidad, muchos académicos coinciden en que, exista Homero o no, la Ilíada y Odisea dependieron en gran parte de la tradición oral. Hay versos que se repiten entre capítulos, el libro X de la Ilíada se considera como la inserción de otro poema y los elementos poéticos son innegables. Hay incluso literarios que consideran que Homero vivió en carne propia la Guerra de Troya, pero lo que tenemos hoy en día de la Ilíada es la versión pasada de boca en boca, generación tras generación. Es muy difícil saber la verdad con total certeza sin poder viajar a la Antigua Grecia, pero es indudable que tanto la Odisea como la Ilíada son dos obras de absoluto arte que repercuten en cómo contamos las historias hasta el día de hoy, y seguramente lo seguirá haciendo.

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